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El fiscal general de París, François Molins, habla en una rueda de prensa en la capital francesa el 9 de septiembre de 2016

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La policía francesa desbarató un nuevo proyecto de atentado luego de descubrir en un coche abandonado en el centro de París seis bombonas de gas, que llevó a la detención de un comando de mujeres "fanatizadas" de las cuales una había jurado lealtad al grupo yihadista Estado Islámico.

"El propósito de este comando era claramente cometer un atentado", declaró el viernes el fiscal de París, François Molins, destacando que las jóvenes mujeres estaban siendo "guiadas" por yihadistas del grupo Estado Islámico desde Siria.

El jueves, la policía francesa fue puesta en alerta por el riesgo de atentados en las estaciones de tren parisinas y de sus suburbios, indicó una fuente policial que estimó que la red, activada desde el extranjero, preparaba un atentado para ese día.

Los investigadores están convencidos de que este vehículo hallado en una calle del Barrio Latino, a pocos cientos de metros de la catedral de Notre Dame de París, visitada por miles de turistas y fieles, con las luces de emergencia encendidas y sin matrícula, debía servir para un atentado, que falló por alguna razón indeterminada.

En el interior del coche se hallaron cinco bombonas de gas y tres botellas de combustible.

Tras una "carrera contrarreloj", según el ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, los investigadores pudieron dar con la pista de varios sospechosos, al frente de los cuales estaría la hija del propietario del vehículo, Inès Madani, de 19 años.

Conocida de los servicios de inteligencia franceses por su intención de viajar a Siria, la joven estaba en contacto con belgas radicalizados y aparecía en una investigación abierta en ese país, según la televisión belga RTBF.

Madani fue detenida el jueves por la noche junto a otras dos presuntas cómplices, Amel S. (39 años) y Sarah H. (23 años) en Boussy-Saint-Antoine, al sureste de París. Herida de bala cuando se lanzó hacia un policía, con un cuchillo en la mano, fue hallada en posesión de una carta en la que juraba lealtad al grupo EI, precisó Molins.

La hija mayor de Amel S., de 15 años, fue arrestada el viernes por la mañana.

Por su parte, Sara H. era conocida por "estar particularmente vinculada con el movimiento yihadista", subrayó el fiscal. Según Molins, había sido novia de Larossi Abballa, que asesinó a dos policías en junio en Magnanville (noroeste de París) y luego se suicidó, y, después, de Adel Kermiche, autor del asesinato de un cura del noroeste de Francia el pasado julio.

Según Cazeneuve, las tres detenidas preparaban "nuevas acciones violentas y, al parecer, inminentes".

- Proyectos elaborados 'de manera virtual' -

El fiscal de París destacó el viernes que el grupo EI utiliza "no sólo hombres sino también mujeres jóvenes, que llegan a conocer y desarrollar su proyecto de manera virtual".

El compañero de una de las tres sospechosas, con antecedentes por radicalización islamista, también fue detenido el jueves por la noche en un suburbio oeste de París.

El hermano de este hombre está actualmente detenido por estar relacionado con Larossi Abballa, un yihadista que en junio asesinó a un policía y su compañera en su domicilio de la región parisina, indicaron fuentes cercanas a la investigación.

De cuatro personas que habían sido arrestadas antes, sólo dos seguían detenidas el viernes.

"Se desbarató un atentado", declaró el presidente francés François Hollande desde Atenas. "Se ha aniquilado un grupo, pero hay otros", agregó antes de hacer un llamamiento a una "vigilancia reforzada".

Las autoridades francesas se tomaron muy en serio el hallazgo de este coche en el corazón de la capital, en un contexto de alerta máxima en el país luego de varios atentados yihadistas en 2015 y 2016 que dejaron un total de 238 muertos.

Los más recientes sucedieron durante el verano boreal, uno en Niza en donde el conductor de un camión mató a 86 personas y otro en una iglesia de una localidad cerca de Ruán (noroeste) en donde un cura de 85 años fue degollado en plena misa.

Los servicios de inteligencia temen que luego del uso de ametralladoras, chalecos explosivos o cuchillos, el próximo ataque sea "colocando artefactos explosivos" en lugares en donde haya una fuerte afluencia de personas, reconoció en mayo su jefe, Patrick Calvar, ante una comisión de la Asamblea Nacional.

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AFP