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El presidente francés, Emmanuel Macron, visita la Ciudad Prohibida de Pekín el 9 de enero de 2018

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Los presidentes chino, Xi Jinping, y francés, Emmanuel Macron, presidieron este martes la firma de acuerdos comerciales por miles de millones de dólares, buscando aumentar las inversiones chinas en Francia, aunque el ministro de Finanzas galo advirtió que no permitiría el "pillaje".

En el segundo día de la visita de Macron, ambos países firmaron acuerdos para que el grupo francés Areva contruya una fábrica de tratamiento de residuos radioactivos en China y para que ésta levante el embargo impuesto a la carne vacuna francesa en 2001 por la crisis de las "vacas locas".

Los dos países también se pusieron de acuerdo sobre la apertura de una sucursal del Centro Pompidou de arte contemporáneo en Shanghái.

Macron, que busca llevar la voz cantante en tanto representante de la Unión Europea (UE), viajó a Pekín para discutir una ambiciosa agenda con Xi, el líder más poderoso que China haya tenido en décadas.

"Estamos en un momento crucial en el mundo", dijo Macron en presencia de su homólogo chino tras asistir a la ceremonia de firma, insistiendo en los retos comunes, como el cambio climático y el terrorismo.

Xi aseguró por su parte que ambos países "trabajarán dándose la mano", al tiempo que aplaudía el respaldo de Macron a su proyecto de reactivar la antigua Ruta de la Seda y las rutas de comercio marítimo, valorado en un billón de dólares.

Los acuerdos firmados incluyen un memorando de entendimiento para que el gigante de la energía Areva -antiguo buque insignia del sector nuclear francés que hoy sufre grandes dificultades financieras- y su socio chino CNNC construyan en China una planta de tratamiento de combustible usado por valor de 10.000 millones de euros (12.000 millones de dólares).

También en el sector nuclear civil, la presidencia francesa aseguró que el reactor nuclear de tercera generación (EPR) construido en Taishan, en el sur de China, empezará a funcionar en unos seis meses. Si se confirma la fecha, será el primer EPR operativo en el mundo, antes de que entren en funcionamiento los reactores de Flamanville (Francia) y otro instalado en Finlandia.

El gigante europeo del sector aeronáutico Airbus anunció por su parte un acuerdo para incrementar la producción de su avión A320 en Tianjin a seis aparatos al mes.

Y el portal chino de venta en línea JD.com se comprometió a vender productos franceses, entre ellos grandes vinos y coñacs, por valor de 2.400 millones de dólares a consumidores chinos en los próximos dos años.

Desde su llegada, Macron, que viajó a China acompañado por 50 dirigentes empresariales, lanzó una operación de seducción. Regaló a Xi uno de los caballos de la Guardia Republicana francesa, e hizo las delicias de las redes sociales al publicar un video en el que aprende a decir su eslógan climático "Hacer nuestro planeta grande y bello otra vez" en mandarín.

- No al 'pillaje' -

El presidente francés prevé volver a París el miércoles con una cincuentena de acuerdos y contratos bajo el brazo.

Francia busca "reequilibrar" sus relaciones comerciales con China, que genera su mayor déficit exterior (30.000 millones de euros en 2016).

A cambio, desea animar las inversiones chinas en Francia que aunque van en aumento (6.000 millones de euros a finales de 2016, contando las de Hong Kong), están aún muy lejos de las inversiones francesas en China (33.000 millones de euros).

El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, que viaja con Macron, aseguró no obstante a los periodistas que había rechazado "muchos" proyectos chinos. "Aceptamos inversiones a largo plazo y no las inversiones de pillaje", afirmó, en términos bastante poco diplomáticos.

Tras llegar el lunes a Xian, en el norte de China, Macron comenzó este martes su jornada pekinesa con una visita junto a su esposa Brigitte a la Ciudad Prohibida, donde pudo meditar sobre una frase escrita para los emperadores: "Con equidad, gobernar desde el centro".

Durante su visita a China en noviembre, el presidente estadounidense Donald Trump también pudo conocer la Ciudad Prohibida, donde estuvo guiado por el propio Xi.

En su primer discurso en China, Macron prometió el lunes volver "al menos una vez al año" para "crear confianza paso a paso".

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AFP