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Un viticultor enciende unos calentadores en un viñedo de la localidad francesa de Chablis golpeado por una helada, el 21 de abril de 2017

(afp_tickers)

Francia anunció este viernes que prevé una caída del 18% de su producción de vino en 2017 debido principalmente a las heladas de la primavera que afectaron a viñedos en todo el país.

"La producción de vino podría caer en 2017 a 37,2 millones de hectolitros, es decir, un nivel un 18% inferior respecto al de 2016, y del 17% al del promedio de los últimos cinco años", detalló el ministerio de Agricultura en un comunicado.

Francia, segundo productor mundial después de Italia y antes de España, ya sufrió en 2016 una caída importante tras una de las cosechas más modestas de los últimos 30 años, debido también a inclemencias meteorológicas.

Pero la caída podría ser todavía más importante, según Jerôme Despey, viticultor y presidente del órgano especializado FranceAgriMer: "Me temo que desgraciadamente estaremos por debajo de los 37 millones de hectolitros", dijo.

Los tests del ministerio fueron "realizados a principios de agosto, entonces no habíamos comenzado la vendimia", explicó. Es en ese momento cuando "uno se da cuenta de la realidad de la cosecha", explicó.

"En todos los lugares donde vendimiamos, allí donde creíamos que habría un poco menos, hay mucho menos", dijo, destacando que se trata de "la cosecha más pequeña desde 1945".

Hasta ahora, la cosecha más exigua de la posguerra era la de 1991, con 41 millones de hectolitros, indicó Despey.

El desplome de 2017 se debe principalmente a las fuertes heladas de la primavera, que afectaron todos los viñedos del país en diferentes grados, en un momento crítico de la fase del cultivo, apuntó el ministerio.

Los estragos más importantes se registraron en el suroeste de Francia, incluidos los viñedos de Burdeos.

- Sequía, canícula -

Si bien tras las heladas algunos viñedos pudieron compensar parcialmente las pérdidas, otros se vieron igualmente afectados por episodios de granizo.

Otro fenómeno agravante fue la "sequía que se acentuó en los viñedos del sureste, de Córcega, Languedoc y Beaujolais", un fenómeno asociado además a la canícula y al viento, esencialmente en el valle del Ródano.

En cambio, en Alsacia (oeste), "el déficit hídrico pudo ser compensado por las precipitaciones, lo que condujo a revisar al alza el nivel anticipado de producción", dijo el ministerio respecto a la última estimación de julio.

Por otro lado, la sequía tiene la ventaja de rebajar la incidencia de las enfermedades en los viñedos en la mayoría de regiones.

Otra consecuencia de la canícula fue que las primeras vendimias debutaron con un adelanto de 10 a 15 días, principalmente en la zona mediterránea.

"En el conjunto de regiones, el momento de madurez de la uva es heterogéneo, según si la parcela quedó o no helada, lo que seguramente conducirá a un escalonamiento de las vendimias", concluyó el ministerio.

El cambio climático está afectando la producción de vino a nivel mundial: el año pasado, cayó un 3,2%, hasta los 267 millones de hectolitros, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino.

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AFP