El gobierno español anunció este viernes que de aquí al 25 de octubre exhumará los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo donde yace a unos 50 km al noroeste de Madrid, para reinhumarlos en una discreta cripta privada donde no pueda ser enaltecido.

"El 25 de octubre no estarán los restos de Franco en el Valle de los Caídos", anunció a la prensa la vicepresidenta del gobierno saliente, Carmen Calvo.

El general de origen gallego, vencedor de la guerra civil de 1936-1939, y al frente del país hasta su muerte en 1975, yace desde entonces en el Valle de los Caídos. Un gigantesco mausoleo católico a unos 50 km al noroeste de Madrid, visitado cada año por miles de turistas y también por algunos nostálgicos que siguen públicamente enalteciendo su figura y celebrándole misas.

Los restos, anunció previamente el gobierno, serán reinhumados en una cripta privada del cementerio de Mingorrubio-El Pardo, al norte de Madrid, donde descansa la esposa del dictador, Carmen Polo.

Carmen Calvo defendió la medida -"el dictador no puede estar en una tumba de Estado"-, y dijo que la operación se efectuará con "la mayor discreción y respeto posible".

La familia y la prensa serán avisados 48 horas antes, y el traslado de los restos podría efectuarse en helicóptero, aunque el gobierno aún no lo ha decidido.

La exhumación tendrá lugar a pocos días de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, en las que el PSOE espera ganar y poder formar gobierno.

- Una medida con fuerte carga simbólica -

La medida tiene un gran calado ideológico en un país en el que el 'fantasma' de Franco se convirtió últimamente en un arma arrojadiza, entre los partidarios de la exhumación y los que ven ésta con desdén -caso del conservador Partido Popular- o con abierta hostilidad, en el caso del partido de extrema derecha Vox.

Es "un gran logro", y "supone cerrar con dignidad, rotundamente, lo que no era digno, 40 años después", abundó este viernes Carmen Calvo.

El presidente Pedro Sánchez había anunciado poco después de llegar al poder, en junio de 2018, su intención de proceder rápidamente a la exhumación.

Sin embargo, sus planes chocaron con los recursos de los siete nietos del dictador, que primero se negaron rotundamente a la exhumación, y luego intentaron sin éxito que se fijara su reinhumación en la madrileña catedral de La Almudena.

El enfrentamiento derivó en una batalla legal, que frustró los planes iniciales del gobierno de exhumar los restos el pasado 10 de junio.

Pero en las últimas semanas, el Tribunal Supremo --máxima instancia judicial-- resolvió los recursos pendientes a favor de los planes del ejecutivo socialdemócrata.

Uno de ellos había sido presentado por los nietos del dictador, y los otros tres por la Fundación Nacional Francisco Franco -defensora de la memoria del general-, la Asociación de Defensa del Valle de los Caídos, y la comunidad benedictina que custodia la basílica.

La tumba de Franco, siempre cubierta de flores frescas, se encuentra en el altar mayor de la basílica, horadada por presos políticos en un risco, y coronada por una imponente cruz de 150 metros de alto.

En el templo, mandado construir por el dictador e inaugurado en 1959, reposan los restos de más de 33.000 víctimas de la contienda civil, tanto del bando franquista como partidarios de la II República (1931-1936) contra la que se alzaron en armas Franco y los sublevados.

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