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Unos combatientes del ejército iraquí se preparan para enfrentarse a los ejectivos del grupo EI apostillados en Anna (oeste) desde la cercana zona de Al Sakrah, el 12 de septiembre de 2017

(afp_tickers)

Las fuerzas iraquíes, acompañadas de unidades paramilitares, se preparaban para el asalto de uno de los dos últimos bastiones del grupo Estado Islámico (EI), integrado por tres localidades en el desierto fronterizo con Siria, constató este miércoles un corresponsal de la AFP.

Varias unidades de artillería se posicionaban en los alrededores de Rawa y Anna, dos localidades aún en manos de los yihadistas ubicadas a un centenar de kilómetros de la frontera siria.

Los tiradores instalaban sus cañones en una extensión rocosa, levantando nubes de un polvo de color beis tras cada disparo, formando montículos donde se apostaban los primeros.

A una distancia regular, la infantería ubicaba a sus hombres, apoyados por un importante número de combatientes provenientes de tribus locales, sunitas, asociadas a las tropas gubernamentales, mayoritariamente chiitas, informó el corresponsal.

Sheij Qatari Kahlane, comandante de una unidad tribal, aseguró a la AFP que "todas las tribus participan en la liberación y en el combate contra el EI", grupo ultrarradical sunita.

"Miembros de tribus en las ciudades de Anna y Rawa nos brindan información y aseguran que la batalla será feroz pero rápida", prosiguió, fusil automático en mano, apuntando hacia el horizonte, donde sólo se ven palmeras en un paisaje desértico atravesado por una larga carretera asfaltada.

- Un tipo de combate diferente -

Después de Rawa y Anna, el objetivo de las tropas iraquíes será Al Qaim, última localidad antes de la frontera con Siria y la provincia de Deir Ezor, donde el grupo EI se encuentra también bajo el fuego de las tropas del régimen de Bashar al Asad, así como de una coalición árabo-kurda apoyada por EEUU.

La batalla para la reconquista de estas tres localidades, donde se atrincheran, según un general iraquí, "más de 1.500 yihadistas", podría tener lugar al mismo tiempo o tras el asalto sobre otro bastión yihadista en Irak, Hawija y sus alrededores, a 300 kilómetros al norte de Bagdad, próximos objetivos de las fuerzas anti-EI en Irak.

Irak infligió un duro golpe al grupo EI al retomar a comienzos de julio Mosul, la segunda ciudad del país, ubicada en el norte, tres años después de haber sido ocupada por los yihadistas.

Tras librar durante nueve meses una sangrienta batalla urbana de guerrillas en las calles de Mosul, las tropas iraquíes tendrán que practicar en Rawa, Anna y Al Qaim un tipo de combate diferente.

"Hace tres años que combatimos al EI, por lo tanto conocemos sus métodos: coches bomba, bombas y francotiradores. Los yihadistas privilegian estas armas en las ciudades y eso nos provoca bajas", afirmó a la AFP el general de brigada Qotaiba Asad.

"Pero, en tanto se trata del desierto, la batalla (en Rawa, Anna y Al Qaim) será corta y con ventaja para nosotros", continuó el comandante, cuya unidad del ejército se instaló en Al Sagra, a algunos kilómetros de Rawa y Anna.

Para cortar la ruta a los yihadistas, que atraviesan regularmente la porosa frontera entre Irak y Siria, "habrá una verdadera coordinación entre todas nuestras fuerzas, porque no hay que dejar al enemigo sacar provecho de un espacio sin control", adelantó el teniente coronel Jamal Amr, de la artillería iraquí.

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AFP