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Unos soldados patrullan en la ciudad gambiana de Soma el 23 de enero de 2017

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Una exministra del régimen de Yahya Jammeh fue nombrada el lunes vicepresidenta de Gambia por el nuevo jefe de Estado, Adama Barrow, que sigue en Senegal y cuya fecha de regreso al país se desconoce.

Barrow, recibido desde el 15 de enero en el vecino Senegal a petición de la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao), que temía por su seguridad durante los últimos días del mandato de Yahya Jammeh, prestó juramento el 19 de enero en la embajada de Gambia en Dakar.

Aunque Yahya Jammeh abandonó finalmente el sábado el país, tras seis semanas de crisis política causada por su rechazo a aceptar los resultados electorales, el lunes todavía se ignoraba la fecha de regreso del nuevo jefe de Estado.

Pero el nuevo mandatario ya inició las consultas para designar a su equipo y nombró a la vicepresidencia a una responsable de su coalición, Fatumata Jallow Tambajang, anunció el lunes en Banjul su portavoz, Halifa Sallah.

Militante para los derechos de las mujeres, que trabajó para la ONU, Tambajang fue ministra de Sanidad durante la presidencia de Yahya Jammeh (1994-2017). Es una de las responsables de la coalición que apoyó la candidatura de Adama Barrow, elegido el 1 de diciembre.

Recientemente, Tambajang suscitó una fuerte polémica al prometer en unas declaraciones a la prensa que Yahya Jammeh sería procesado. Su régimen es acusado de violación de los derechos humanos por múltiples onenegés internacionales.

Fatumata Jallow Tambajang sucede a otra mujer, Isatu Njie Saidy, que era vicepresidenta desde 1997.

Se desconoce cuándo se efectuarán los próximos nombramientos. Respecto al regreso Barrow, según su consejero Mai Fatty, no se dan las condiciones de seguridad necesarias para su vuelta.

- 'Lealtad al jefe de Estado' -

"Esperamos una declaración pública de los jefes de los servicios de seguridad sobre su compromiso de lealtad hacia la República y la Constitución, así como de lealtad al jefe de Estado", indicó, citando a todos esos servicios, como el ejército, la policía o la muy temida Agencia Nacional de Inteligencia (NIA).

El jefe del ejército, el general Usman Badjie, afirmó el lunes que "juró lealtad a Barrow" el día de su posesión, fecha en que se le vio celebrando con partidarios del nuevo presidente cerca de Banjul.

"Juramos lealtad en la televisión nacional", agregó, refiriéndose a una declaración la semana pasada del Consejo de seguridad nacional representado por el general Badjie, así como por los jefes de la policía, Yankuba Sonko, y de las aduanas, Momat Cham.

- Regreso de refugiados -

En una declaración leída a su nombre por Fatty, el presidente Barrow deseó que las fuerzas de la Cedeao "sigan en Gambia hasta que la situación general a nivel de la seguridad haya sido restablecida".

Estas fuerzas continuarán su acción hasta que "las condiciones del ejercicio efectivo del poder" por el nuevo mandatario "estén reunidas", aseguró el comandante de la operación, el general senegalés François Ndiaye.

El general Ndiaye viajó el lunes a Banjul para "tranquilizar a la población, reunirse con la jerarquía de las fuerzas de defensa y de seguridad gambianas con el fin de facilitar el regreso lo antes posible" del presidente Barrow, según un comunicado de la Micega, la misión de la Cedeao en Gambia.

El domingo en Dakar, Mai Fatty advirtió sin embargo que "las cajas (del Estado) están prácticamente vacías", ya que "en dos semanas unos 10,7 millones de euros fueron retirados" por Yahya Jammeh.

Una afirmación que moderó el lunes desde Banjul su portavoz. "Un miembro del ejecutivo no puede hacer una alegación de robo" y toda acusación de crimen "tiene que ser transmitida al jefe de la policía", dijo Halifa Sallah.

Entretanto, Mai Fatty animó a todos los compatriotas que había huido de la crisis política, al menos 28.000, según él, a que regresen.

El domingo por la noche los blindados de los contingentes senegaleses circulaban en la capital entre gritos de júbilo, incluso en los alrededores del palacio presidencial donde se aventuran habitualmente pocos residentes civiles.

AFP