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Unos parlamentarios kosovares se levantan de sus escaños en Pristina huyendo de una nube de gas lacrimógeno lanzado por la oposición para protestar contra un acuerdo con Serbia el 15 de octubre de 2015

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Unos diputados de la oposición irrumpieron este jueves en el parlamento de Kosovo con gases lacrimógenos, por segunda vez en una semana, en protesta por un acuerdo alcanzado con Serbia, constató un periodista de la AFP.

La oposición había anunciado que impediría la sesión parlamentaria hasta el abandono de este acuerdo, concluido en 2013 para la normalización de las relaciones entre Kosovo y Serbia.

Antes del comienzo de la reunión, varios diputados de la oposición se juntaron delante de la presidencia de la cámara para impedir que se tomara la palabra y luego activaron al menos dos pequeñas cajas de las que salieron gases lacrimógenos.

El presidente del parlamento, Kadri Veseli, les instó a abandonar inmediatamente la sala, llena de humo, y convocó una reunión de emergencia de la presidencia de la asamblea y de los jefes de los grupos parlamentarios.

Un centenar de simpatizantes del movimiento Vetëvendosje (Autodeterminación), principal formación opositora, reunidos delante del parlamento, aplaudieron cuando los diputados abandonaron el lugar.

Este partido es hostil al diálogo con Serbia bajo la égida de la Unión Europea (UE), porque considera que pone en peligro la independencia proclamada unilateralmente en 2008 por esta exprovincia serbia poblada por una mayoría de habitantes albaneses.

El lunes, la policía kosovar dispersó con gases lacrimógenos a decenas de partidarios del l´dier de Vetëvendosje, el diputado Albin Kurti, que lanzaban piedras para protestar contra un interrogatorio al que lo estaban sometiendo. Kurti era interrogado en comisaría por haber lanzado gases lacrimógenos en el parlamento el jueves pasado.

El 22 de septiembre, la oposición ya lanzó huevos al primer ministro, Isa Mustafa, impidiéndole pronunciar un discurso sobre el diálogo con Serbia para la normalización de las relaciones entre los antiguos enemigos.

Serbia considera Kosovo como una de sus provincias y nunca ha reconocido su independencia. En 2013, Pristina y Belgrado firmaron un acuerdo de normalización bajo los auspicios de la Unión Europea, lo que despejó el camino para, un año después, entablar negociaciones para la entrada de Serbia en el bloque europeo. Pese a los progresos realizados, Serbia y Kosovo mantienen relaciones difíciles desde la guerra entre Belgrado y una guerrilla independentista de Kosovo en 1998-99.

AFP