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Logo de General Electric en una de sus instalaciones en Chicago el 7 de diciembre de 2017.

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General Electric (GE) cerró el miércoles un tumultuoso ejercicio 2017 con una fuerte pérdida debida a fuertes cargas y continuas dificultades en su división Energía, pero el conglomerado industrial estadounidense es moderadamente optimista para 2018.

El cofabricante del motor de avión de nueva generación Leap soprendió a los mercados afirmando que logró "avances" en su transformación y observa una "mejoría" en su tesorería.

"El (nivel de la) tesorería supera nuestras expectativas y sigue mejorando", declaró su presidente ejecutivo John Flannery.

Estas declaraciones podrían apaciguar los temores de los accionistas en relación a sus remuneraciones futuras, luego de que GE dividiera a la mitad sus dividendos en noviembre, por primera vez desde la crisis financiera.

GE prevé un beneficio ajustado por acción, referencia en América del Norte en cuanto a rentabilidad, entre 1 y 1,07 dólares en 2018. Los analistas financieros lo sitúan por su parte en 1 dólar.

Este optimismo se explica por una sólida demanda por sus tecnologías y equipos para la industria petrolera y médica.

Flannery afirmó asimismo que las medidas adoptadas recientemente -la supresión de 12.000 puestos y la estricta reducción de los gastos operacionales- muestran los "primeros avances".

GE logró economizar 1.700 millones de dólares en 2017 y prevé recortes por otros 2.000 millones en 2018. Eso le permitiría superar su objetivo de 3,500 millones de dólares en economías fijado meses atrás para absorber las pérdidas de GE Power, que no anticipó la caída de los precios de la electricidad para grandes consumidores y el hundimiento de las órdenes de compra de turbinas.

General Electric indicó también el miércoles que la autoridad bursátil estadounidense (SEC) abrió una investigación sobre la carga excepcional de 6.200 millones de dólares ligada a su actividad de seguros.

"Fuimos informados de que la SEC investiga el proceso que condujo al aumento de reservas en los seguros y la carga inscripta (en el balance del) cuarto trimestre", declaró la directora financiera Jamie Miller. "Cooperamos plenamente con la investigación, que se encuentra en una etapa preliminar", agregó.

- ¿Escisión? -

GE había anunciado a inicios de diciembre pasado la eliminación de 12.000 puestos de trabajo -en su mayoría fuera de Estados Unidos- en su división de energía GE Power, en medio de su amplio plan de ajuste y reestructura.

La filial generó un volumen de negocios de 27.000 millones de dólares en 2017 y empleaba a inicios de este año 57.000 personas, casi una quinta parte de los 295.000 empleados con que General Electric contaba a fines de 2016.

Al eliminar 12.000 empleos, GE Power reduce su fuerza laboral en 21%.

Mientras tanto, el conglomerado terminó su último ejercicio en rojo.

La empresa había tenido un beneficio neto de 3.500 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2016 y de 8.200 millones en el conjunto de su ejercicio.

GE estableció ahora una reserva de 1.100 millones de dólares por depreciación de activos en su división petróleo y gas y una carga de 3.500 millones a causa de la nueva legislación fiscal estadounidense que incita a las grandes empresas a repatriar beneficios acumulados fuera de fronteras.

Pero incluso excluyendo esas cargas, la performance de GE es inferior a las previsiones de los mercados. El beneficio por acción ajustado en el cuarto trimestre se situó por ejemplo en 27 centavos contra 29 centavos anticipados por los analistas.

Afectado por las ramas de energía, transporte y electricidad, el volumen de negocios retrocedió 5,1% a 31.400 millones de dólares en ese trimestre y 1,3% a 122.090 millones en el año.

GE Power, principal división del grupo, que representó 29,5% de su volumen de negocios total en 2017, continúa afectada por la desaceleración de los mercados de la energía tradicional, principalmente del gas y carbón, que se prolongará, según el conglomerado.

Su beneficio operacional cayó 45% a 2.800 millones de dólares el año pasado y sus ingresos netos perdieron 13% a 36.970 millones.

Ello como consecuencia de una caída tanto de los volúmenes de productos como de los servicios, a causa de capacidad ociosa, baja tasa de utilización, multiplicación de los cierres de centrales térmicas y del desarrollo de energías renovables principalmente.

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AFP