El comandante de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur dijo el martes que prácticamente no vio cambios en las capacidades militares de Corea del Norte desde el histórico acercamiento con Washington.

El presidente Donald Trump se reunió en junio del año pasado con el líder norcoreano Kim Jong Un, en un intento por resolver el conflicto por el programa nuclear de Pyongyang, tras lo cual Kim se comprometió a trabajar por "la desnuclearización de la península coreana".

El general Robert Abrams, nuevo jefe de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur, dijo que la cumbre ayudó a reducir la tensión en la península coreana, pero no llevó a cambios sustanciales.

"Hubo poco o prácticamente ningún cambio comprobable en las capacidades militares de Corea del Norte", manifestó Abrams ante el Comité de Servicios Armados del Senado.

"Es más, las capacidades militares convencionales y asimétricas de Corea del Norte, junto a su desarrollo de sistemas convencionales avanzados, siguen sin ser controlados. Estas capacidades siguen representando un riesgo para Estados Unidos, la República de Corea y nuestros aliados regionales", añadió.

Abrams destacó que pasaron 440 días desde la última "acción provocadora" de Corea del Norte y consideró que los esfuerzos diplomáticos y las sanciones internacionales son responsables de una "significativa reducción de la tensión".

Trump y Kim tienen previsto reunirse en Hanoi entre el 27 y 28 de febrero para una segunda cumbre.

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