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El primer ministro británico, David Cameron, en Chequers, la residencia oficial de campo del mandatario, cerca de Ellesborough, al noroeste de Londres, el 9 de octubre de 2015

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El gobierno británico anunció este martes que se retiraba de la licitación para formar al personal penitenciario saudita, al tiempo que David Cameron intervenía para evitar que un anciano británico sea azotado en ese país.

"El gobierno ha decidido que no seguirá con la candidatura" a este contrato, dijo una portavoz de Downing Street, desvinculando la decisión de la situación del anciano y los derechos humanos en general en Arabia: "son temas separados".

El contrato de 5,9 millones de libras (9 de dólares y 7,9 de euros) era para analizar las necesidades formativas del personal penal saudita.

Sobre el caso de Karl Andree, el británico que lleva un año en la cárcel y afronta 350 latigazos por haber fabricado vino, la portavoz dijo que es "muy preocupante".

"Dadas las inquietudes y el hecho de que querríamos ver más progresos, el primer ministro escribió hoy a los sauditas para darle más relevancia al caso.

En la carta a una "alta" figura del gobierno saudita, "el primer ministro planteará las inquietudes que tenemos".

La familia del británico había solicitado clemencia y la intervención del gobierno británico.

Karl Andree ha pasado un año en la cárcel y podría además ser azotado en público.

Su familia teme que el castigo lo mate y pidieron al gobierno británico que intervenga.

"Ha cumplido su pena, deberían liberarlo. Esta sentencia... tememos que, por su edad, no sobreviva", explicó su hijo Simon a la radio BBC.

"Es un anciano frágil... ya basta", lamentó amargamente sobre su padre, un abuelo de siete nietos que superó un cáncer y lleva 25 años viviendo en Arabia, trabajando para la industria petrolera. Su esposa regresó al Reino Unido para recibir cuidados por un Alzheimer avanzado.

Según el último informe anual de Amnistía Internacional, los tribunales sauditas "continuaban imponiendo la pena de muerte por diversos delitos, entre ellos algunos que no implicaban violencia, como “brujería”, adulterio y delitos de drogas, con frecuencia en juicios sin garantías".

- Los laboristas acusan a Cameron -

El hijo de Andree había expresado su temor a que "los negocios" entre ambos países afectaran a las posibles acciones que pueda tomar Cameron y que Londres no quisiera molestar a su principal socio comercial en Oriente Medio y primer destino de sus exportaciones de armas.

De hecho, la oposición laborista acusó a Cameron de haberse echado atrás sólo después de la polémica creada, que según el diario The Times había motivado una fractura incluso en su propio gobierno.

El primer ministro "ha dado un giro avergonzado por este terrible contrato", dijo el líder laborista Jeremy Corbyn, que había pedido la intervención de Cameron para evitar que un joven sea decapitado y crucificado por participar en las protestas contra el régimen de Riad.

"Deberíamos enviar un fuerte mensaje a los regímenes represivos que diga que el Reino Unido es un faro de los derechos humanos", añadió.

Cameron ya tuvo que defenderse de las acusaciones de connivencia con Riad cuando las banderas ondearon a media asta en edificios oficiales británicos a la muerte de rey Abdalá, y al conocerse que hubo un acuerdo de mutuo apoyo para que ambos países ingresaran en la comisión de derechos humanos de la ONU.

El primer ministro se defendió alegando que Riad proporciona información que ayuda a combatir el terrorismo: "recibimos de ellos importante información de inteligencia y seguridad que nos mantiene a salvo", dijo recientemente a la BBC.

AFP