Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Unos soldados del ejército yemení se toman un descanso después de haber expulsado a los combatientes de Al Qaida de la ciudad de Jaar el 15 de junio de 2012

(afp_tickers)

Representantes del gobierno y de los rebeldes de Yemen se reunirán el martes en Suiza bajo los auspicios de la ONU para lanzar unas negociaciones que podrían estar precedidas de un alto el fuego.

Más de un año después de que los rebeldes chiitas hutíes tomaran la capital, Saná, no hay ni vencedores ni vencidos en este conflicto en el que los grupos radicales siguen ganando terreno, según los analistas.

Tampoco han tenido el efecto esperado la intervención militar de las monarquías petroleras del Golfo, que desde el pasado mes de marzo apoyan al gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi.

En vísperas de la nueva ronda de negociaciones en Suiza, los combates se intensificaron y provocaron 44 muertos, de los cuales 12 son civiles.

El alto el fuego propuesto por el gobierno durará siete días y podrá ser ampliado si los rebeldes lo respetan.

Hasta el conflicto en Yemen, un país pobre de la Península Arábiga con 26 millones de habitantes, ha causado cerca de 6.000 muertos y 28.000 heridos, muchos de ellos civiles, según la ONU.

La guerra opone a las fuerzas gubernamentales de Hadi, apoyadas por una coalición árabe sunita dirigida por Riad, a los rebeldes hutíes, aliados a poderosas unidades militares leales al expresidente Ali Abdalá Saleh y cercanos a Irán.

Los hutíes, miembros de la minoría zaidí (una rama del chiismo), ocuparon desde julio de 2014 amplios territorio del país, incluidas Saná y provincias del noroeste, del oeste y del centro, que siguen controlando.

Las fuerzas antirebeldes, que cuentan con el apoyo aéreo y terrestre de la coalición árabe, reconquistaron a mediados de año cinco provincias del sur y Adén, la segunda gran ciudad del país.

El presidente Hadi declaró esa localidad portuaria capital "provisional" de Yemen, después de que se instalara en ella en noviembre, tras su regreso de Arabia Saudita, a donde se había exiliado en marzo.

- Fracaso de reuniones anteriores -

La ONU intentó reunir dos veces a los actores del conflicto en los últimos meses, pero no lo consiguió y varios altos el fuego no fueron respetados.

Pero el transcurso de la guerra, en la que ningún bando consigue avanzar, y el ascenso de grupos yihadistas, responsables de dos atentados en Adén en octubre y en diciembre, parece haber convencido a los protagonistas de la necesidad de retomar el diálogo.

Las conversaciones aspiran a imponer "un alto el fuego permanente y total, una mejora de la situación humanitaria y un regreso a una transición política pacífica y ordenada", dijo el mediador de la ONU, Ismail Uld Sheij Ahmed, al anunciar la nueva ronda de negociaciones.

El gobierno y los rebeldes aceptaron sentarse a negociar, a pesar de los recelos mutuos respecto a la aplicación de la resolución 2216 del Consejo de Seguridad de la ONU, que ordena la retirada de los hutíes de los territorios conquistados y la restitución de las armas pesadas.

El analista emiratí, Abdelwahab Badrakhan, que vive en Londres, considera "difícil que los hutíes apliquen esa resolución que significa reconocer su derrota".

Tras los atentados de Adén, reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI), el gobierno de Hadi está "preocupado por el peligro yihadista que crece en las regiones que controla" y ha decidido "suavizar su postura", explica Badrakhan.

El EI y la organización yihadista Al Qaida están bien implantados en el sur de Yemen y "son un enemigo común que ejerce presiones sobre los protagonistas del conflicto yemenita y también sobre los países del Golfo", añade el analista.

AFP