El gobierno yemenita, reconocido por la comunidad internacional, firmó este martes en Riad un acuerdo para compartir el poder con los separatistas y así poner fin a un conflicto en el sur de Yemen, país devastado por una guerra con múltiples frentes.

Este conflicto, en el que los separatistas tomaron el control de Adén, la gran ciudad del sur declarada capital "provisional" por el gobierno, desvió a la coalición encabezada por Arabia Saudita de su lucha contra los hutíes, rebeldes procedentes del norte de Yemen que se han apoderado de la capital Saná y de grandes partes del territorio.

"Este acuerdo inaugurará un nuevo periodo de estabilidad en Yemen. Arabia Saudita se encuentra a su lado", destacó el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, durante la ceremonia de firma del compromiso, transmitida por televisión.

"Es un día de felicidad para Arabia Saudita puesto que ambas partes están juntas", añadió.

El acuerdo prevé, según fuentes políticas yemenitas y sauditas, integrar a los separatista del Consejo de Transición del Sur (STC) al gobierno y el retorno de este a la ciudad de Adén.

Las fuerzas separatistas deber ser integradas en los ministerios de la Defensa y del Interior, según el acuerdo.

El acuerdo recibió elogios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tuiteó: "¡Un muy buen comienzo! Por favor, todos trabajen duro para conseguir un acuerdo final".

El enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, saludó "la firma de este acuerdo", un paso importante en nuestros esfuerzos colectivos para avanzar hacia una solución pacífica del conflicto en Yemen"

"Escuchar a las partes es importante para los esfuerzos políticos encaminados a instaurar la paz en el país", añadió en un comunicado.

Las fuerzas separatistas del STC tomaron en agosto el control de Adén, que se había convertido en la base de repliegue del gobierno, expulsado de la capital Saná en 2014 por los rebeldes hutíes.

Los enfrentamientos entre separatistas y fuerzas leales al gobierno yemenita, en principio aliados en su guerra común contra los hutíes chiitas que estalló en 2014, hicieron temer que el país acabara desintegrándose.

- La desconfianza persiste -

Riad, que conduce una coalición militar anti-hutíes y la cual integra también Emiratos Árabes Unidos, ha mediado en las negociaciones entre el gobierno yemenita y el STC, en la ciudad saudita de Yeda (oeste).

A la ceremonia de firma asistieron el presidente yemenita, Abd Rabbo Mansur Hadi; el jefe del STC, Aidarus al Zubaidi; el jeque Mohamed bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dabi y hombre fuerte de Emiratos Árabes, que apoya también a las fuerzas separatistas en el sur.

Según los analistas, el acuerdo calma la situación en el sur, aunque las reivindicaciones separatistas de un Estado independiente pueden reaparecer.

"A corto plazo, el acuerdo va a permitir a la coalición permanecer unida y concentrar sus esfuerzos en la batalla contra los hutíes", comentó a la AFP Elisabeth Kendall, investigadora de la la Universidad de Oxford.

A más largo tiempo "las ambiciones del Sur no desaparecerán y la pregunta es si (los separatistas) pueden ser temporalmente controlados, agregó.

La coalición dirigida por Riad intervino en Yemen en 2015 cuando los hutíes se acercaban a Aden, y llevaron a Hadi a exiliarse en Arabia Saudita.

Según la ONU, el conflicto provocó la peor situación humanitaria del mundo, con unos 3,3 millones de personas desplazadas y 24,1 millones, es decir el 80% de la población, necesitada de asistencia.

A pesar de la guerra, los separatistas han reclamado la independencia del Sur de Yemen, que era un Estado independiente hasta 1990.

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