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El ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, visita la Pagoda Shwedagon en Yangon, el 21 de enero de 2017, durante su viaje a Birmania.

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Gran Bretaña obtuvo el domingo una exención en las nuevas restricciones de entrada a Estados Unidos para sus ciudadanos naturalizados y aquellos que sean binacionales de alguno de los siete países musulmanes afectados por el decreto del presidente estadounidense Donald Trump.

El ministro de Relaciones Exteriores británico, Boris Johnson, obtuvo esta exención a través de "conversaciones con el gobierno estadounidense", explicó la cancillería en su página web.

Los pasajeros que tengan ciudadanía británica y de uno de los siete países concernidos por la prohibición de entrar a Estados Unidos (Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen) "que viajen a Estados Unidos desde otro país" distinto a esos siete, no se verán afectados por la medida, aseguró el ministerio.

Solo los binacionales "susceptibles de ser sometidos a comprobaciones suplementarias serán aquellos llegados de uno de esos siete países, por ejemplo, un libiobritánico que viaje a Estados Unidos desde Libia", agregó.

Por último, las autoridades aseguraron que todos los británicos "nacidos en uno de esos países" podrán viajar a Estados Unidos a pesar de que lo hagan desde uno de los siete países mencionados.

El decreto del presidente estadounidense provocó una gran polémica en el mundo. En Gran Bretaña, la primera ministra Theresa May acabó denunciando el texto, tras haber sido muy criticada por haber rechazado hacerlo inicialmente.

- Idas y venidas de May -

Poco después de recibir a May en la Casa Blanca el viernes pasado, el nuevo presidente norteamericano firmó el decreto que suspendió la entrada de refugiados e impuso nuevos controles a los ciudadanos de los siete países.

La medida de Trump generó una petición en internet para impedir que el mandatario realice este año una visita de Estado a Gran Bretaña, que implica actos protocolares como un banquete real en el palacio de Buckingham.

El domingo por la noche la petición dirigida al Parlamento había recogido más de 800.000 firmas.

May generó controversia el sábado al negarse a condenar las medidas de Trump al ser interrogada por la prensa durante una visita a Turquía, pero luego aclaró que no estaba de acuerdo, tras quedar en evidencia que afectaban a ciudadanos británicos.

"La política migratoria de Estados Unidos es un asunto del Gobierno de Estados Unidos, del mismo modo que la política migratoria de este país debería ser establecida por nuestro Gobierno, dijo un portavoz el domingo. "Pero estamos en desacuerdo con el enfoque y no es algo que vayamos a adoptar", agregó.

El canciller Boris Johnson dijo que "estigmatizar en función de la nacionalidad es erróneo y genera divisiones".

- Protestan campeón olímpico y diputado -

Antes de que Gran Bretaña obtuviera la exención, algunos británicos conocidos habían protestado por haber quedado incluidos en las restricciones de Trump, entre ellos el campeón olímpico de origen somalí Mo Farah.

"El 1 de enero de este año, Su Majestad la Reina me hizo Caballero del Reino. Este 27 de enero, parece que el presidente Donald Trump hizo de mí un extraterrestre", escribió el atleta, doble campeón olímpico, en su página en la red Facebook.

Nacido en Somalia, Mo Farah llegó a Reino Unido con 8 años, y vive desde 2011 en Oregón, en la costa oeste de Estados Unidos.

Un legislador británico del partido conservador al que pertenece Theresa May también había sido afectado por la restricción.

El diputado de origen iraquí Nadhim Zahawi tuiteó que le habían "confirmado que el decreto se aplica a mí y a mi mujer, dado que ambos nacimos en Irak", aunque los dos posean pasaporte británico.

"Es muy triste sentirse ciudadano de segunda clase. Un día triste para Estados Unidos", agregó.

Luego de que la cancillería británica anunciase la exención, un portavoz de Farah dijo que el atleta estaba "aliviado" pero que reafirmaba su "desacuerdo fundamental" con la medida de Trump.

Por su parte, Zahawi agradeció al Gobierno británico por su exitosa gestión, pero también manifestó su desacuerdo con lo que consideró ser una "política equivocada".

Las restricciones generaron protestas en el mundo entero y el lunes fue convocada una manifestación frente a la sede del Gobierno en Downing street, así como en otras ciudades de Gran Bretaña.

El líder opositor laborista Jeremy Corbyn reclamó al gobierno suspender los planes para la visita de Trump mientras no levante las medidas.

AFP