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Tanques norcoreanos desfilando el 27 de julio por la plaza dedicada al líder Kim Il-Sung, en Pyongyang en el 60º aniversario del armisticio entre las dos Coreas

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Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, prepara para el sábado una grandiosa fiesta, quizá la mayor de su historia, con un desfile de tanques y misiles en honor del partido único del régimen comunista, que cumple 70 años.

El Partido de los Trabajadores ha visto reinar a tres generaciones de los Kim, considerados como la única dinastía comunista de la Historia.

Con motivo de esta celebración, se especuló con la posibilidad de que Pyongyang procediera a lanzar un cohete, pero esa posibilidad parece alejarse.

En cambio, las autoridades norcoreanas sí tirarán la casa por la ventana en el gigantesco desfile militar, punto culminante de las festividades.

Los preparativos del desfile, anunciados desde febrero, se han acelerado en estas últimas semanas y los muros de Pyongyang están llenos de carteles elogiando los méritos del partido.

Según el ministerio surcoreano de Defensa, los materiales militares que desfilarán el sábado -entre ellos tanques blindados y lanzacohetes móviles- empezaron a ser congregados en un terreno en la periferia de la capital desde el mes de julio.

El Daily NK, sitio surcoreano de informaciones con contactos en Corea del Norte, explica que la prioridad dada al desfile provocó penurias en Pyongyang y un aumento de precio de los bienes electrónicos, de la alimentación y del combustible doméstico. "La gente empieza a poner mala cara" explica este sitio, citando una fuente en la capital norcoreana.

- Objetivos internos y externos -

Estos gigantescos desfiles, que constituyen una rara ocasión para que Corea del Norte abra sus puertas a la prensa extranjera, tienen varios objetivos.

A nivel interno, un despliegue de orgullo nacional y fervor patriótico destinado a apoyar al líder supremo, Kim Jong-Un.

Hacia el exterior, se trata para Corea del Norte de exhibir su fuerza y demostrar el nulo caso que le hace a las advertencias del resto del planeta sobre sus programas nucleares y de misiles.

Kim Jong-Un estará presente, con casi total seguridad, pero pocos dignatarios extranjeros asistirán al desfile.

En 2013, China, aliado tradicional de Corea del Norte, envió a su vicepresidente pero esta vez estará representado por Liu Yunshan, miembro del comité permanente del politburó del Partido Comunista chino. Las relaciones bilaterales entre China y Corea del Norte se han tensado, ya que irritan a Pekín las provocaciones norcoreanas y su rechazo a adoptar posturas más moderadas, en especial sobre su programa nuclear.

Algunos creían que Corea del Norte lanzaría el sábado un cohete para colocar un satélite en órbita, un lanzamiento que habría sido seguido algunas semanas más tarde por un cuarto ensayo nuclear, pero los analistas y los servicios de inteligencia surcoreanos consideran poco probable esta hipótesis, al menos de forma inmediata.

- Todo queda en familia -

En lo que respecta al partido único norcoreano, inicialmente era de clásica factura marxista-leninista, pero el culto a la personalidad desarrollado durante el período de Kim Il-Sung, abuelo del líder actual, "redefinió el partido como el partido del dirigente", explica Andrei Lankov, profesor en la Universidad Kookmin de Seúl. "Las cosas no han cambiado desde entonces".

Tras la muerte de Kim Il-Sung en 1994, el poder pasó a su hijo Kim Jong-Il, iniciador de la política pro-militar, que inclinó la balanza en favor de los generales, en detrimento de los miembros del partido.

Con Kim Jong-Un, que sucedió a su padre en diciembre de 2011, el partido ha recuperado parte del terreno perdido. Pertenecer al partido "ya no es tan deseable como antes", según Michael Madden de NK Leadership Watch, sitio de estudios sobre las élites de Corea del Norte.

La emergencia de un sector privado ofrece una alternativa para "triunfar" en Corea del Norte, asegura. "Pero el apoyo del partido y sus contactos son esenciales para hacer negocios, por lo que es mejor formar parte de él", asegura.

AFP