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El comisario europeo de Migración y Asuntos Internos, el griego Dimitris Avramopoulos, llega a la reunión del consejo de Justicia y Asuntos Internos, el 25 de febrero de 2016, en la sede de la UE, en Bruselas

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Grecia llamó a consultas a su embajadora en Viena y dijo que no quiere ser el "Líbano de Europa", antes de una reunión de ministros de la Unión Europea en Bruselas que busca fijar una política migratoria común frente a las medidas unilaterales adoptadas por varios países miembros.

La reunión tiene lugar al día siguiente de una reunión restringida en Viena, de la cual estuvo excluida Grecia, principal país de entrada en la UE y el más afectado por los cierres de fronteras decididos por algunos países.

"La embajadora de Grecia en Viena, fue llamada a consultas para conservar las buenas relaciones entre los países y los pueblos de Grecia y Austria", informó un comunicado del Ministerio de Exteriores griego. Al llegar a Bruselas, el ministro griego de Política Migratoria, Yannis Mouzalas, lanzó por su lado una dura advertencia a la UE y amenazó con tomar decisiones unilaterales. "Grecia no aceptará acciones unilaterales. Grecia también puede emprender acciones unilaterales", dijo Mouzalas. "Grecia no aceptará convertirse en el Líbano de Europa", agregó. Muchos "participantes van a intentar discutir cómo afrontar una crisis humanitaria que ellos mismos tienen la intención de crear", insistió.

Por su parte, el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, calificó este jueves de "extraña" la decisión de Bélgica de restablecer controles en su frontera con Francia, para hacer frente a desplazamientos de migrantes procedentes de la llamada 'Jungla' de Calais.

Mientras, la Comisión Europea criticó la decisión de Hungría de celebrar un referéndum sobre el reparto de los migrantes entre los 28 países de la UE. "No logramos comprender cómo eso se integraría en el proceso de decisión en el que se pusieron de acuerdo todos los estados miembros", dijo Natasha Bertaud, una portavoz del Ejecutivo europeo. Por su parte, el primer ministro húngaro criticó el tono "abrupto, grosero y agresivo" de Alemania en la crisis de los refugiados y dijo que hay alternativas a la política migratoria alemana.

Hungría y otros países critican la política impulsada por la canciller Angela Merkel que llevó a que en 2015 Alemania recibiera más de 1,1 millones de migrantes. Angela Merkel afronta además una ola de críticas en su propio partido y a una bajada de su popularidad en Alemania, por lo que al finales de enero impulsó un paquete de medidas para endurecer el derechos de asilo. Este jueves, los diputados alemanes aprobaron por amplia mayoría las nuevas leyes que demoran la reunificación familiar, aceleran en ciertos casos el estudio de las demandas de asilo y la expulsión de las personas que no lo obtienen y reduce las ayudas sociales.

Serbia y Macedonia, que no forman parte de la Unión Europea pero por donde transitan los migrantes rumbo al norte de Europa, fueron invitados a un encuentro previo a la reunión de ministros del Interior. Al igual que Austria y Eslovenia (miembros de la UE y del espacio Schengen de libre circulación), Serbia y Macedonia tendrán que explicar las medidas que adoptadas para reducir la entrada de migrantes.

Esas medidas, en particular las de Macedonia que decidió impedir el tránsito de los afganos y exigir documentos de identidad a los sirios e iraquíes, complican aún más la tares de las autoridades griegas. En el puesto fronterizo de Idomeni, entre Grecia y Macedonia, 3.500 migrantes esperaban este jueves entrar en Macedonia, que redujo la cantidad de migrantes autorizados a entrar en su territorio.

En la tarde de este jueves, unos 400 migrantes abandonaron el campamento de Diavata, cerca de Tesalónica, para dirigirse caminando hacia Idomeni, lo que recuerda las imágenes de miles de refugiados en las carreteras de Europa durante el verano pasado. Desde el inicio del año 2016, Grecia ya ha registrado la llegada de 102.000 migrantes a través del mar Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

"Las iniciativas aisladas no llevan a ninguna parte", declaró el comisario europeo de Migración, el griego Dimitris Avramopoulos. "Están en juego la unidad de la Unión Europea y vidas humanas", agregó.

Según él, la UE tiene diez días, hasta la cumbre del 7 de marzo con Turquía, para aportar resultados a la crisis migratoria, pues en caso contrario el sistema migratorio del bloque se puede "hundir totalmente".

Durante la reunión, los ministros de los 28 países de la UE recibirán al viceministro de Interior turco Sebahattin Öztürk. El objetivo es hacer un balance de los esfuerzos turcos para frenar el flujo de migrantes hacia la UE en vistas a la cumbre UE-Turquía sobre el tema que tendrá lugar el 7 de marzo próximo en Bruselas.

A pesar de los compromisos de Turquía, el número de migrantes provenientes de las costas turcas a Grecia sigue "siendo demasiado elevado", afirman los dirigentes europeos.

El Gobierno griego tiene cada vez más dificultades para recibir a los migrantes que se acumulan en su país. Y mientras tanto, la distribución de solicitantes de asilo en los otros países de la UE no se pone en práctica. Sólo 600 migrantes llegados a Italia y Grecia han sido trasladados a otros países, de un total de 160.000 que deben ser realojados en dos años.

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AFP