Los brutales ataques que mataron a cerca de 300 personas en menos de dos meses han llevado al grupo Estado Islámico a convertirse en los yihadistas más temidos del Sahel, eclipsando incluso a al Qaida, dicen los expertos.

Las insurgencia de los violentos islamistas ha ido escalando en esta enorme pero frágil región situada al sur del Sáhara. Empezó en Malí en 2012 y ha ido extendiéndose por Níger y Burkina Faso.

Hasta hace poco, grupos que operaban bajo la bandera de al Qaida eran los principales culpables del derramamiento de sangre.

Pero estos han sido superados por las diferentes ramas del Estado Islámico (EI), haciéndole resurgir en el África occidental tras su declive en Siria e Irak.

"La prioridad es el Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS)", dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, el lunes en la cumbre que reunió a Francia y a cinco aliados del Sahel: Chad, Burkina Faso, Malí, Mauritania y Níger.

El EIGS "emergió como nuestro principal enemigo, contra quien centraremos nuestra lucha", dijo el presidente burkinés, Roch Marc Christian Kabore, en Facebook.

"Probablemente, todos han subestimado al EIGS," dice Mahamoudou Savadogo, un investigador burkinés del centro de reflexión con sede en Senegal CERADD.

"Su poder ha registrado un enorme auge".

- Auge del EIGS -

El EIGS saltó a las páginas de los diarios mundiales con la emboscada cerca de la localidad de Tongo Tongo, en Níger en 2017, en la que perdieron la vida cuatro efectivos estadounidenses y cuatro soldados nigerinos.

Su líder es Adnan Abu Walid al-Sahraoui, cuyo nombre de guerra deriva de su lugar de nacimiento en el África occidental.

Luchó en el Frente Polisario, que pretende poner fin al control de Marruecos sobre el Sáhara occidental, antes de convertirse en líder del Movimiento para Oneness y Yihad en Africa occidental (MUJAO), que emergió con un grupo dirigido por el yihadista argelino Mokhtar Belmokhtar, formando Al-Mourabitoun.

Rompió con Belmokhtar para declarar fidelidad al EI, que lo reconoció en 2016.

Savadogo dice que desde entonces hasta 2018, el EIGS ha preparado el terreno, reclutó seguidores y recabó fondos -- y echó raíces en la región de la triple frontera (Burkina, Malí y Níger).

"En 2019, estaban listos", asegura.

El resultado han sido los ataques más sangrientos en la historia de la insurgencia en el Sahel. Todos tuvieron lugar en un radio de 200 kilómetros.

- Aumentando el peaje -

En noviembre, murieron 92 soldados en sendos enfrentamientos en Malí, en Tabankort y en Indelimane. En diciembre, 42 personas -35 de ellas civiles- perdieron la vida en Arbinda, en Burkina, y 71 en Inates, Níger.

Y el 16 de enero, 89 soldados murieron en Chinegodar, Níger.

Según datos de Naciones Unidas, los ataques yihadistas en tres países dejaron el año pasado 4.000 muertos.

Expertos en defensa dicen que los golpes espectaculares del EIGS tienen las mismas tácticas.

El objetivo suele ser una base militar remota, que atacan docenas de yihadistas llegados en bandas de motocicletas.

Cortan las comunicaciones del campo, golpean el lugar con mortero, matan al mayor número de soldados posible y desparecen antes de que el ejército pueda reaccionar.

"Los últimos ataques parecen demostrar que el grupo ha adquirido experiencia en el comando, control y coordinación que no tenía antes, con líderes del grupo capaces de llevar a cabo operativos mayores", dice con preocupación una fuente militar francesa.

- Núcleo duro -

Un experto en seguridad de Bamako, la capital maliense, dice que el EIGS, como otros grupos yihadistas en el Sahel, contratan milicianos puntualmente para incrementar sus filas.

"Por cada miliciano formado y radicalizado, hay dos o tres aliados que son contratados solo para la operación", dice la fuente.

El núcleo duro del EIGS está probablemente constituido por no más de 200 o 300 hombres como mucho, dicen los especialistas.

"Utilizan furtivos, criminales y traficantes" con profundo conocimiento del terreno, dice Savadogo.

El EIGS obtiene ayuda técnica de otros afiliados del EI, como el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP), dice Matteo Puxton, un analista independiente que utiliza un seudónimo después de recibir amenazas.

Según los equipos de propaganda del EI, el ISGS se incorporó al ISWAP a mediados de 2019. ISWAP también tiene una facción disidente, los sanguinarios Boko Haram de Nigeria.

"El cuartel general del EI ha absorbido al EIGS. Lo puedes ver en la propaganda, en las habilidades técnicas", dice Puxton.

"El nivel de los ataques del EIGS llevados a cabo en 2015 se ha transformado. Sus operaciones son sofisticadas, y por primera vez en la historia (del EIGS), hay videos largos, elaborados por la unidad de propaganda central del EI", dice.

Jean-Herve Jezequel, responsable del proyecto del Sahel en el grupo de reflexión International Crisis Group, dice que "era fácil marcar al EI como enemigo, dada su reputación de violencia. En términos de imagen, realmente tienes el perfecto enemigo".

Pero, en realidad, esto refleja la situación en el terreno, donde los afiliados del EI están aumentando, "incluso en los antiguos feudos de al Qaida," dice.

El EI "istá volando alto" en el Sahel, dice.

"Las razones son complejas y difíciles de descifrar, pero provienen en parte del hecho de que da mucha autonomía a los grupos que se unen".

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