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Una barra de 24 quilates de "oro ético", del sello colombiano Fairmined, exhibida el 11 de noviembre de 2015 en una joyería en la localidad suiza Meyrin, cercana a Ginebra

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El premio Nobel de la Paz será entregado el jueves en Oslo a cuatro organizaciones de Túnez que participaron en la transición democrática, a pesar de que el país sigue en estado de emergencia por la amenaza yihadista.

Tras el atentado suicida del 24 de noviembre contra un autobús del servicio de seguridad presidencial, que dejó 12 muertos, las autoridades instauraron un alto el fuego nocturno, cerraron temporalmente la frontera con Libia y, por segunda vez este año, instauraron el estado de emergencia.

Amnistía Internacional denunció la semana pasada los registros y los arrestos policiales y reclama al gobierno que "vele escrupulosamente para que no vuelva a haber torturas ni represión en nombre de la lucha contra el terrorismo".

A pesar de la fragilidad del proceso de democratización, el comité Nobel quiso premiarlo el 9 de octubre reconociendo la labor de cuatro organizaciones en el diálogo nacional en Túnez, el primer país que vivió una "primavera árabe".

En 2013 estas organizaciones —el sindicato UGTT, la patronal Utica, la liga tunecina de derechos humanos (LTDH) y la orden de los abogados— contribuyeron a resolver la crisis política provocada por la rivalidad entre el partido islamista Ennahda y sus opositores.

Túnez, al contrario de otros países como Yemen, Siria o Egipto donde las revueltas populares de la "primavera árabe" provocaron caos y violencia, redactó una nueva Constitución y celebró elecciones libres.

Sin embargo, casi cinco años después de la caída del presiente Zine El Abidine Ben Alí, Túnez se enfrenta a la amenaza yihadista.

Antes del ataque de noviembre, reivindicado por el Estado Islámico (EI), hubo otros atentados graves: el de marzo contra el museo del Bardo (22 muertos) y otro en junio cerca de Susa, donde murieron 38 turistas.

Además, un grupo que prestó juramento al EI degolló en noviembre a un pastor al que acusaba de ser un informador de las autoridades y la semana pasada el ministro del Interior anunció el arresto de dos yihadistas sospechosos de preparar atentados suicidas.

Según un grupo de trabajo de la ONU, cerca de 5.500 tunecinos han ido a Siria e Irak para unirse al EI, lo que convierte a Túnez en uno de los países que más combatientes proporciona al movimiento yihadista.

La entrega del Nobel de la paz coincide con un conflicto entre dos de las organizaciones premiadas, el sindicato UGTT y la patronal Utica, sobre el aumento de salarios en el sector privado.

"Es posible que el cuarteto vaya a Oslo sin que haya acuerdo", dijo a la AFP Belgacem Ayari, uno de los secretarios generales adjuntos del sindicato.

"No podemos hacer más porque la situación económica en el país es difícil, nos han atacado tres veces este año", dijo por su parte Jalil Ghariani, uno de los responsables de Utica, que quiere limitar a 5% el aumento salarial. Los atentados tienen importantes consecuencias en la economía de este país, muy dependiente del turismo.

"Este fracaso [en las negociaciones] podría hundir de nuevo al país en un ciclo de inestabilidad social", advierte.

AFP