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H&M rompe con un proveedor chino por acusaciones de "trabajo forzado"

Clientes, algunos con máscaras faciales hacen fila para ingresar a la tienda de ropa H&M dentro del centro comercial Westfield en el oeste de Shepherds Bush, al oeste de Londres el 15 de junio de 2020 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 15 septiembre 2020 - 22:28
(AFP)

El gigante sueco de la moda H&M anunció el martes que rompía toda relación con un productor de hilo chino debido a acusaciones de "trabajo forzado" que involucran a la minoría uigur de la provincia china de Xinjiang.

La compañía precisó que no trabajaría con ningún fabricante de ropa de la región y que ya no obtendrían algodón proveniente de Xinjiang (noroeste), que es la zona más grande de producción de algodón en China.

Un informe del grupo de reflexión Australian Strategic Police Institute (ASPI), publicado en marzo, señalaba a H&M como uno de los beneficiarios del programa de trabajo forzado a través de su relación con el fabricante de hilo teñido Huafu, que posee una fábrica en la provincia de Anhui (este de China).

H&M aseguró en un comunicado que no tenía ninguna relación con esta planta de Anhui, ni con las operaciones de Huafu en Xinjiang.

Pero el grupo sueco reconoció sin embargo que tenía una "relación comercial indirecta con una planta" situada en Shangyu, en la provincia de Zhejiang (sur), que pertenece a Huafu Fashion.

"Aunque no hay ninguna señal de trabajo forzado en esta planta de Shangyu, [y] a la espera de tener más información sobre estas acusaciones de trabajo forzado, hemos decidido eliminar progresivamente esta relación comercial con Huafu Fashion Co, independientemente de la situación y de la especialidad, en los próximos 12 meses", añadió.

El grupo afirma que realizará "una investigación en todas las fábricas de ropa con las que trabaja en China".

Los uigures, musulmanes de habla turca, constituyen el principal grupo étnico de Xinjiang, una inmensa región que tiene fronteras comunes con Afganistán y Pakistán.

Los países occidentales y numerosas organizaciones internacionales, acusan a Pekín de perpetrar una persecución a gran escala contra los uigures y de haber internado arbitrariamente en campos de reeducación a más de un millón de musulmanes de Xinjiang.

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