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El embajador italiano en Egipto, Maurizio Massari, llega al depósito de cadáveres donde permanece el cuerpo del estudiante italiano Giulio Regeni tras ser encontrado a las afueras del El Cairo, el 4 de enero de 2016

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El estudiante italiano de 28 años que había desaparecido en El Cairo hace diez días fue encontrado muerto en una zanja, semidesnudo y con señales de tortura, un caso que llevó a Italia a convocar al embajador egipcio y a pedir una investigación conjunta para encontrar a los responsables.

Giulio Regeni, doctorando en la universidad de Cambridge, investigaba los movimientos obreros en Egipto cuando desapareció misteriosamente el 25 de enero en el centro de la capital. Ese día, en el quinto aniversario de la revuelta popular de 2011, el Gobierno había prohibido las concentraciones y los policías y los soldados patrullaban las calles.

Las ONG que defienden los derechos humanos denuncian que en Egipto se realizan habitualmente detenciones arbitrarias, acciones violentas por parte de la policía y casos de tortura.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, llamó al presidente Abdel Fatah al Sisi para pedirle que el cuerpo del estudiante sea repatriado inmediatamente y que se permita que los expertos italianos sean incorporados a la investigación. "Tenemos que encontrar a los responsables de este crimen espantoso y llevarlos a la justicia", dijo Renzi.

El cuerpo del joven fue encontrado el miércoles en una zanja en un barrio de las afueras de El Cairo, en la comuna 6 de Octubre, anunció este jueves a la AFP, Hosam Nasar, magistrado de la fiscalía. "Se trata de un asesinato", afirmó el funcionario. "Tenía contusiones y heridas en el cuerpo y estaba desnudo de cintura para abajo", señaló.

Un periodista que tuvo acceso al informe del fiscal mencionó que la víctima tenía "quemaduras de cigarrillo en el contorno de los ojos y en la planta de los pies".

El ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Paolo Gentiloni, quien coincidió en Londres con su homólogo egipcio, Sameh Shukri, pidió al Gobierno egipcio que se establezca "toda la verdad".

Michele Valensise, secretario general del ministerio de Relaciones Exteriores "convocó con carácter urgente esta mañana al embajador de Egipto (...) para expresarle el malestar del Gobierno italiano tras la trágica muerte del joven Giulio Regeni en El Cairo", informaron las autoridades en un comunicado.

- Violencia y represión -

Todas las hipótesis están abiertas, pero en las redes sociales y en los círculos diplomáticos de El Cairo se repite la versión de que el joven presuntamente fue víctima de la brutalidad policial, en un país donde los servicios de inteligencia han sido acusados de abusos.

"Roma espera que las autoridades egipcias colaboren de la mejor forma en todos los niveles dada la gravedad extrema de lo que lo ocurrió a nuestro ciudadano", destacó Valensise. El ministro pidió también que las autoridades italianas junto con un equipo técnico puedan participar en la investigación que deberá determinar la verdad. "Se lo debemos al país y a la familia", dijo.

Según los testimonios de los amigos de la víctima y de otros estudiantes, Giulio Regeni supuestamente desapareció hacia las 20H00, tras salir de su casa para encontrarse con alguien en una estación de metro cercana. Ese día, la capital egipcia estaba casi desierta y en la calle solo estaban los soldados y policías que patrullaban las calles para impedir cualquier tentativa de manifestación.

El Gobierno de Abdel Fattah Al Sisi, exjefe del ejército que en 2013 derrocó a su predecesor, el islamista Mohamed Mursi, había prohibido cualquier concentración. El Gobierno temía que hubiera manifestaciones para conmemorar el inicio de las revueltas populares que derrocaron a Hosni Mubarak, tras décadas en el poder.

En los días previos a la desaparición de Regeni hubo muchas detenciones de jóvenes y activistas, en un contexto de constante represión a la oposición. En 2013, más de 1.400 manifestantes partidarios de los islamistas murieron y desde entonces más de 15.000 personas han sido apresadas. Entre los miles de detenidos en la represión, centenares, incluyendo al propio Mursi, han sido condenados a muerte en juicios sumarísimos condenados por la ONU.

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AFP