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Gran cantidad de personas ondean la bandera de la república de Sudán del Sur durante la celebración de la independencia del país, en una fotografía de archivo del 9 de julio de 2011 en Juba l Juba. South Sudan marks five years of independence on July 9 with celebrations cancelled in the face of a deepening hunger crisis and fears the world's youngest country could slide back into war. Tens of thousands have died in a civil war since December 2013 that has left the economy in ruins, forcing the government to abandon independence celebrations for the first time since secession from Sudan.

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Sudán del Sur celebra el sábado el quinto aniversario de su independencia, pero no está para fiestas. El acuerdo de paz para poner fin a la guerra civil pende de un hilo y la población pasa más hambre que nunca.

Decenas de miles de personas han muerto desde diciembre de 2013 en la guerra civil que ha devastado al país más joven del mundo y a su economía. Esto ha conducido a la anulación, por primera vez, de las celebraciones de la independencia.

El International Crisis Group (ICG) insta a los Estados garantes del acuerdo de paz a actuar "urgentemente" para salvarlo y de esta manera "impedir que el país caiga de nuevo en un conflicto a gran escala".

Un enfrentamiento el jueves por la noche en la capital, Juba, entre exrebeldes y soldados leales al presidente, Salva Kiir, ha causado cinco muertos en las filas de estos últimos, lo que ilustra la debilidad del acuerdo de paz firmado el 26 de agosto de 2015.

Los combates han provocado una crisis humanitaria, forzando a dos millones de habitantes a huir de sus casas y a unos cinco millones, más de un tercio de la población, a depender de la ayuda alimentaria.

"Las condiciones de vida nunca han sido tan malas", resume David Deng, un abogado especializado en derechos humanos. La inflación es galopante, los combates no cesan, y el hambre tampoco.

"Si no se endereza rápidamente la situación, me temo que acabemos confrontados a un conflicto tan duro como los 22 años de guerra de los que el país ha salido recientemente", advirtió, refiriéndose a la guerra de independencia con Sudán.

Los precios se han disparado desde la independencia en 2011, con una inflación que roza el 300% y una caída del 90% del valor de la moneda.

"El hecho de que el Gobierno no tenga ni siquiera dinero para celebrar el aniversario demuestra la magnitud de las dificultades económicas", afirma James Alic Garang, un economista del grupo de reflexión Ebony Center instalado en Juba.

- 'Sufrimos' -

Al cabo de una guerra civil (1983- 2005) y de un referéndum, Sudán del Sur se independizó de Jartum el 9 de julio de 2011, pero en diciembre de 2013 se sumió de nuevo en una contienda bélica fratricida.

El conflicto estalló en el ejército, minado por las divergencias político-étnicas alimentadas por la rivalidad entre el presidente Salva Kiir y su vicepresidente Riek Machar.

En abril, Riek Machar regresó a Juba, amparándose en el acuerdo de paz firmado en 2015 y formó con Salva Kiir un Gobierno de unión nacional. Pero sobre el terreno las hostilidades continúan.

Babikr Yawa, de 31 años y madre de tres hijos, huyó de los combates el mes pasado en el distrito de Kajo-Keji, cerca de la frontera con Uganda.

"Aquí sufrimos, no hay comida, no hay cobijo. Lo que queremos es que el presidente Salva Kiir y Riek Machar pongan fin a la guerra", declaró a la AFP.

En junio, en la ciudad de Wau -convertida en la segunda más grande del país tras la destrucción parcial de Malakal, Bor y Bentiu- los combates obligaron a unos 88.000 habitantes a huir de sus casas. Unos 20.000 intentaron refugiarse en las inmediaciones de la base de las Naciones Unidas.

- 'Esperanza traicionada' -

El acuerdo de paz se ha ignorado, denuncia ICG, y "las antiguas partes en conflicto (...) se preparan cada vez más para un conflicto a gran escala".

En su visita en febrero al país, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, constató "una esperanza traicionada (...) por quienes antepusieron el poder y el beneficio a (los intereses) del pueblo", y denunció "las violaciones masivas de los derechos humanos y una corrupción monumental".

Las organizaciones humanitarias en el país insisten en que la ruina económica amenaza las posibilidades de que se llegue a aplicar el acuerdo de paz.

"Sin reformas económicas, la población seguirá sufriendo y el frágil proceso de paz peligrará", analiza Zlatko Gegic, de la ONG Oxfam.

"Pese a todo -afirma Deng- sería difícil encontrar a un sudanés que lamente la independencia".

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AFP