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Candidata presidencial Demócrata estadounidense, Hillary Clinton, el 5 de octubre de 2015 en Manchester, Inglaterra.

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La candidata demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton anunció este miércoles su oposición al acuerdo de libre comercio desvelado esta semana y negociado por Barack Obama con 11 países del Pacífico, una sorpresa que debería entusiasmar a la izquierda estadounidense.

"Por lo que he sabido, al día de hoy, no puedo apoyar este acuerdo", declaró la candidata a las primarias demócratas en un comunicado.

Hillary Clinton mencionó particularmente dos defectos en el acuerdo anunciado el lunes: la ausencia de sanciones contra los países acusados de manipular su moneda, y las medidas que dan demasiadas ventajas, según ella, a las compañías farmacéuticas en detrimento de los pacientes y los consumidores.

"Muchas veces, en el curso de los años, no hemos encontrado un buen equilibrio en los acuerdos comerciales", justifica la candidata. "No podemos dar el beneficio de la duda a los nuevos acuerdos. Los riesgos son demasiado elevados y, a pesar de nuestra buena voluntad, terminan por hacer más mal que bien a las familias estadounidenses, cuyos salarios apenas se han movido estos últimos años".

Este anuncio es especialmente sorprendente ya que Clinton, que fue secretaria de Estado de Barack Obama de 2009 a 2013, había defendido en el pasado el interés económico del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP).

Pero las presiones políticas sobre la candidata se acrecentaron desde que el senador Bernie Sanders entró en la carrera de las primarias y le arrebató su estatus de ultrafavorita.

Bernie Sanders, "socialista demócrata", es uno de los opositores más fervientes al TPP, como la mayoría del Partido demócrata, que teme por los empleos estadounidenses y denuncia los acuerdos comerciales pasados con México o Corea del Sur.

El acuerdo TPP reúne a 12 países (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam), y todavía tiene que ser ratificado. En Estados Unidos el Congreso tiene que pronunciarse al respecto, pero la votación no tendrá lugar hasta el año próximo, en plena campaña de las elecciones primarias.

AFP