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El presidente colombiano Juan Manuel Santos y Timoleon Jimenez "Timochenko" de la guerrilla de las FARC firman un cese al fuego definitivo en La Habana, ante el presidente Raúl Castro el 23 de junio

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El gobierno de Colombia y las FARC sellaron este jueves un histórico acuerdo de cese al fuego bilateral y desarme de la guerrilla, un paso crucial hacia un pacto final para el fin del conflicto armado más antiguo de América.

"Hoy es un día histórico para nuestro país: después de mas de 50 años entre muertes, atentados y dolor hemos puesto un punto final al conflicto armado con las FARC", celebró el presidente Juan Manuel Santos tras estrechar la mano del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), Timoleón Jiménez, "Timochenko".

"Que este sea el último día de la guerra", afirmó por su parte el comandante rebelde, quien encabezó junto con Santos y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, la ceremonia de firma del acuerdo en la capital cubana, sede de las negociaciones desde noviembre de 2012.

En el centro de Bogotá, frente a una pantalla gigante donde centenares de personas seguían el acto de La Habana, Camilo González, exfuncionario de gobierno, lloraba de emoción.

"Ha sido un recorrido dramático... millones y millones de victimas, de desplazados, de luchas, de sueños que ha sido truncados, pero yo creo que hemos llegado al momento de la esperanza", dijo a la AFP.

El conflicto colombiano ha involucrado durante más de cinco décadas a guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, con un saldo de 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

El acuerdo entrará en vigor tras la próxima firma del pacto final de paz, que tendrá lugar en Colombia. La fecha no fue precisada, aunque Santos dijo el lunes que podría estar concluido para el 20 de julio, día de fiesta nacional.

"Estoy exultante, estoy muy, muy contento", dijo el primer presidente de Colombia en buscar la paz con las FARC, Belisario Betancur (1982-1986) a la emisora colombiana BluRadio.

Este es el cuarto intento de sellar el fin de la guerra con las FARC, surgidas de una sublevación campesina en 1964, luego de tres fracasos: en 1984, con Betancur, y en 1992 y 1999, con los presidentes César Gaviria y Andrés Pastrana, respectivamente.

- 23 zonas, 180 días -

Uno de los puntos más importantes del acuerdo es la aceptación de ambas partes del mecanismo de validación del pacto final de paz que avale la Corte Constitucional. Actualmente el alto tribunal debate la constitucionalidad de un plebiscito para refrendar ese acuerdo.

Tras la firma del pacto final de paz, los cerca de 7.000 combatientes de esta guerrilla surgida de una sublevación campesina en 1964 serán concentrados en 23 zonas para su progresiva reintegración a la vida civil, a la cual se incorporarán "sin armas y de civil".

El desarme se realizará en un plazo máximo de 180 días luego de la firma del acuerdo final.

El monitoreo y verificación del fin del conflicto quedará a cargo de integrantes la fuerza pública de Colombia y de las FARC, y de un componente internacional "con observadores no armados de la ONU", principalmente representantes de países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

La Fiscalía colombiana anunció por su parte que levantará las órdenes de captura que pesan sobre los guerrilleros de las FARC para permitir su concentración.

- "No todo color de rosa" -

"Nos llego la hora de vivir sin guerra, en un país en paz", dijo Santos, aunque reconoció que "todavía faltan temas importantes por acordar".

"Timochenko" también advirtió que "no será todo color de rosa y seguramente habrá que luchar porque se cumpla integralmente lo firmado".

El expresidente Álvaro Uribe, quien combatió duramente a las FARC durante su gobierno (2002-2010), cuestionó el acuerdo por considerar que deja impunes a responsables de delitos de lesa humanidad. "La palabra paz queda herida", dijo.

La paz con las FARC no significará tampoco terminar el conflicto armado en Colombia, donde aún resta alcanzar un acuerdo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), segunda guerrilla activa, y terminar con las bandas criminales remanentes de grupos paramilitares desmovilizados hace una década.

"Creo que la actividad del ELN sobre todo y 'bacrim' (bandas criminales) hace que todavía no se pueda hablar de un fin completo del conflicto armado", opinó Kyle Johnson, del International Crisis Group en Colombia.

Jorge Restrepo, director del Centro de análisis para el conflicto Cerac coincidió: "No podemos hablar de posconflicto hasta tanto no haya una solución a ese problema del conflicto con el ELN".

Gobierno y ELN anunciaron a fines de marzo la próxima instalación de una mesa de negociaciones paralela a la de las FARC, pero el inicio de los diálogos está demorado hasta tanto los rebeldes no se comprometan a abandonar el secuestro como arma de guerra, condición imprescindible impuesta por Santos.

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AFP