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El candidato del ultraderechista Partido de la Libertad en las elecciones presidenciales austriacas, Norbert Hofer, vota en Pinkafeld el 24 de abril de 2016

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El candidato presidencial de la ultraderecha austríaca, Norbert Hofer, que el domingo acaparó uno de cada tres votos en la primera vuelta, cosecha los frutos de una imagen de modernidad y moderación, sin haber cedido nada en el fondo.

Militante del partido FPO desde su juventud, este ingeniero aeronáutico de 45 años, haciendo gala de un estilo cortés, y siempre sonriente, pulió la imagen de la agrupación en la que era desde hacia tiempo uno de los principales consejeros en la sombra de su líder Heinz-Christian Strache. Esa actitud le permitió, una vez que aceptó lanzarse al ruedo, presentarse como alguien honesto, competente y nuevo (pese a 20 años ininterrumpidos de responsabilidades políticas y partidarias) y relanzar al partido de extrema derecha.

Vicepresidente del Parlamento austríaco desde 2013, Hofer, a quienes sus rivales le reconocen saber escuchar y ser educado, llevó al FPO a niveles de popularidad electoral nunca antes logrados para una agrupación de ultraderecha desde el fin del nazismo.

Pero más allá de la piel de cordero y sus posturas de urbanidad, este antiguo miembro de la corporación estudiantil pangermanista Marko-Germania y padre de cuatro hijos adora -y lo reconoce- pasearse con una pistola.

También es un ideólogo inflexible del FPO, del cual es vicepresidente desde hace once años. "Hofer ha defendido las posiciones de Strache con un barniz de terciopelo" y acumula votos "gracias a su aspecto simpático", escribió el diario Osterreich.

Hofer nació el 2 de marzo de 1971, en el seno de una familia burguesa en Burgenland, la región más pobre de Austria y cerca de la frontera con Hungría. Hijo de un consejero municipal conservador, ya a los 24 años llegó a ser el responsable regional del FPO.

En 2005, el FPO radicaliza más su línea cuando Strache y un grupo de seguidores, entre ellos Hofer, desplazan al líder histórico Jörg Haider. Pero la nueva línea apenas medra electoralmente y en 2010 presenta a la presidencia a Barbara Rosenkranz, que apenas obtiene el 15,2% de votos.

Hofer, junto con el secretario general, Herbert Kickl, convencen entonces a Strache de exhibir una línea moderada, al menos en apariencia, y comienzan a eliminar a los dirigentes con discurso mas arcaico.

Bajo el impulso de Hofer, el FPO suaviza su discurso, deja de lado toda referencia xenófoba o antisemita, que era uno de sus caballos de batalla, y decide focalizar su atención en temas como la protección social y el poder adquisitivo, robándole votantes al partido socialdemócrata SPO.

Gran favorito para la segunda vuelta frente al candidato ecologista Alexander van der Bellen -al cual Hofer en un raro exceso verbal calificó de "fascista verde"-, no oculta que si llega a la presidencia, no dudara en disolver el Parlamento si el legislativo no adopta sus recomendaciones sobre el tema migratorio.

Hofer es alguien "fascinado por la ideología de la Gran Alemania" y que "fue catapultado a la candidatura presidencial por un jefe de partido que ha frecuentado los medios neonazis", recordó en un editorial el semanario Profil.

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AFP