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François Hollande habla tras la reunión semanal del Gobierno francés, este miércoles 30 de marzo en París, en el palacio presidencial del Elíseo

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El presidente francés, François Hollande, anunció este miércoles que renuncia a la reforma constitucional que propuso tras los ataques del 13-N en París, que incluía la posibilidad de retirar la nacionalidad a los autores de atentados.

A falta de consenso político, el presidente debió decidirse a abandonar esa reforma que había anunciado después de los atentados, lo que aparece como un serio revés para él cuando falta un año para la próxima elección presidencial.

"He decidido, tras reunirme con los presidentes de la Asamblea Nacional y del Senado, cerrar el debate constitucional", dijo Hollande, reconociendo que "está fuera de alcance" un compromiso sobre el retiro de nacionalidad.

Esta medida fue objeto de polémica y las dos cámaras del parlamento fracasaron en ponerse de acuerdo sobre un texto, condición obligatoria para reformar la Constitución.

Hollande propuso esa reforma ante las dos Cámaras reunidas en Congreso inmediatamente después de los atentados de París, y fue entonces aplaudido por la inmensa mayoría de los parlamentarios. Pero siguieron después cuatro meses de apasionados debates, en particular sobre la posibilidad del retiro de nacionalidad.

En principio el proyecto preveía el retiro de nacionalidad solamente para los franceses que tuvieran otra nacionalidad, lo que fue fuertemente criticado como medida que creaba dos categorías de ciudadanos.

Finalmente se adoptó la pérdida de nacionalidad para todos los autores de "crímenes terroristas". Esta medida era empero solamente teórica, dado que la legislación internacional prohíbe la creación de apátridas.

Pero fue en base a ese principio, la negativa de crear apátridas, que el Senado, en el que la oposición de derecha es mayoritaria, cambió el texto de la Asamblea y lo condenó de hecho.

"Constato hoy que la Asamblea Nacional y el Senado no lograron ponerse de acuerdo y que un compromiso parece fuera de alcance sobre la definición del retiro de nacionalidad para los terroristas", dijo Hollande en una declaración solemne hecha tras una reunión del Consejo de Ministros.

"Constato asimismo que una parte de la oposición es hostil a cualquier revisión constitucional, sea ésta sobre el estado de emergencia o incluso sobre la independencia de la magistratura. Lamento profundamente esta actitud, ya que debemos hacer todo lo posible en las circunstancias que conocemos, que son graves, para evitar las divisiones", añadió el jefe de Estado.

El presidente ungido por el socialismo no aludió al hecho de que el debate respecto a la pérdida de la nacionalidad dividió también profundamente a la izquierda y acarreó la dimisión de la ministra de Justicia Christiane Taubira.

Tres días después de los atentados del 13 de noviembre (130 muertos), reivindicados por el grupo Estado Islámico, "propuse una revisión de la Constitución para garantizar una mejor utilización del estado de emergencia y para privar de su nacionalidad francesa a los terroristas que toman las armas contra su propio país", recordó Hollande.

El presidente recalcó que "la amenaza es más alta que nunca", y evocó, además de los de París, los recientes atentados en Bruselas y en Lahore. "El terrorismo islamista nos ha declarado la guerra, a Francia, a Europa, al mundo entero", dijo, afirmando que la "guerra será larga".

- "Única decisión posible" -

La renuncia a la reforma constitucional por parte de Hollande aparece como un serio revés político y las reacciones no tardaron en la oposición de derecha, pero también en la izquierda.

El expresidente y líder del partido Los Republicanos (LR, derecha) Nicolas Sarkozy afirmó que el propio Hollande "creó las condiciones del fracaso" a fuerza de "prometer todo y lo contrario de todo". La dirigente del Frente Nacional (extrema derecha) Marine Le Pen sostuvo asimismo que el presidente es el "único responsable" de este "fracaso histórico".

Por su parte, el diputado europeo Jean-Luc Mélenchon, dirigente del Partido de Izquierda y candidato declarado ya a la presidencial de 2017, se mostró irónico al declarar a través de las redes sociales: "!Victoria! Mis futuros bisnietos agradecen a François Hollande que renuncie a discriminarlos, como renuncia también a poner en la Constitución el estado de emergencia".

El diputado Christian Paul, figura de los socialistas llamados rebeldes por oponerse al giro liberal del gobierno de Hollande, estimó que renunciar a la reforma constitucional es "la única decisión posible".

"Había que dar vuelta a la página, enterrar ese proyecto" que "ha dividido a los franceses". "No se puede lograr la unidad nacional (...) contra los principios republicanos", dijo Paul ante la prensa.

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AFP