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Un hombre mira un póster conmemorativo del 20º aniversario de la devolución de Hong Kong a China por Reino Unido, el 20 de abril de 2017

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Hong Kong se prepara ya para celebrar el 20º aniversario de su retrocesión a China por parte de los colonizadores británicos, con una pompa totalmente desproporcionada para muchos de sus habitantes, dadas las tensiones políticas.

La celebración del 1 de julio está en marcha mientras una parte de la población hongkonesa se muestra inquieta por la creciente interferencia de Pekín en los asuntos de la excolonia. El territorio, semiautónomo, está en efecto profundamente dividido entre dos bandos, uno demócrata y otro pro-Pekín.

Se espera que el presidente chino, Xi Jinping, se desplace a la ciudad para celebrar este aniversario, por lo que ya se han puesto en marcha las medidas de seguridad.

Centenares de eventos, desde una exposición artística hasta un torneo deportivo, tendrán lugar hasta finales del mes de julio en el marco de estas festividades, que costarán al gobierno 640 millones de dólares hongkoneses (75 millones de euros).

Los carteles, con el eslogan de la celebración, "Juntos, Progreso, Oportunidades", ya han sido colgados por toda la ciudad. Asimismo, este 20º aniversario está siendo anunciado por doquier con coloridas luces de neón.

Según el jefe del gobierno saliente, el impopular Leung Chun-ying, se trata de ilustrar "la visión del mañana" para Hong Kong y sus siete millones de habitantes, así como reunirlos.

"La devolución tiene una importancia histórica y vale la pena que sea celebrada ya que, en origen, Hong Kong pertenecía a China", explicó a la AFP Michael, un habitante del exenclave británico de 51 años.

Ah Yu, un jubilado de 76 años, está de acuerdo. El aniversario "es importantes porque todos nosotros somos chinos", declaró.

- 'Un golpe' -

Otros se muestran escépticos.

"¿Estamos celebrando el hecho de no tener libertad ni democracia?", se pregunta Ales Li, jubilado de 67 años. "¿Por qué no utilizan todos estos recursos para reducir las divergencias?", añade.

Los más jóvenes manifiestan que se trata de un "golpe" del gobierno.

"Esto no ayuda a nadie", señaló a la AFP Miranda Yeung, estudiante de 20 años. "Es una gran campaña de publicidad, muy bonita para los turistas pero que no significa gran cosa", agrega.

En 2014, la llamada Revolución de los Paraguas fracasó al intentar obtener de Pekín una mínima reforma política. No obstante, una nueva generación de militantes, que reclama la autonomía o la independencia total de Pekín, nació de las cenizas de la revuelta.

China no ha permanecido de brazos cruzados frente a estos llamados de atención. En otoño de 2016 intervino para impedir que dos independentistas elegidos para el Parlamento local ocuparan sus escaños.

Muchos acusan a Pekín de incrementar su influencia en ciertos sectores, como los medios de comunicación o la Educación.

Londres, por su parte, denunció una violación "grave" al acuerdo de la retrocesión de 1997, en el que se firmó un estatuto semiautónomo, así como el mantenimiento de las libertades y el modo de vida hongkonés durante 50 años.

Por todo esto, algunos temen que la visita del presidente Xi, la primera que realiza a Hong Kong, pueda desencadenar un gran descontento con todas sus consecuencias.

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