Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, durante una rueda de prensa el 4 de julio de 2017 en Budapest

(afp_tickers)

Hungría se prepara para acoger al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, una visita histórica para su homólogo Viktor Orban, que quiere aprovecharla para acallar las acusaciones de antisemitismo por su cruzada contra el millonario George Soros.

Netanyahu llegará a Budapest desde Francia este lunes por la noche y se reunirá con su homólogo húngaro el martes, en la que será la primera visita de un dirigente israelí a Hungría desde que cayó el régimen comunista, en 1989.

El miércoles, los primeros ministros checo, eslovaco y polaco se sumarán a las reuniones en la capital húngara. Los cuatro países del este de Europa, que forman un frente común contra la política de inmigración de la Unión Europea (UE), muestran además buena disposición frente al presidente estadounidense, Donald Trump, en consonancia con Netanyahu.

Éste puede encontrar "un oído favorable" en estos Gobiernos, "más bien homogéneos en su oposición a los flujos migratorios y su miedo al extremismo islamista", observó Raphael Vago, especialista de esta región en la Universidad de Tel Aviv, interrogado por la AFP.

La visita de Netanyahu a Hungría se produce luego de una fuerte polémica con la comunidad judía de ese país, una de las más importantes de Europa, con 100.000 miembros.

La comunidad judía húngara reprocha al Gobierno del conservador Orban azuzar el antisemitismo en el nuevo capítulo de su campaña contra George Soros, multimillonario estadounidense de origen húngaro, cuyo rostro, sonriente y haciendo una mueca al mismo tiempo, fue fijado en carteles durante 15 días en todo el país para denunciar su supuesta acción a favor de la inmigración.

"La visita de Netanyahu puede ayudar a Orban, ya que le da crédito en sus explicaciones según las cuales la campaña contra Soros no es antisemita", explicó el analista político húngaro Csaba Toth a la AFP.

Viktor Orban designó al empresario como el principal enemigo de Hungría y lanzó a principios de año una serie de acciones y mensajes para desacreditarlo.

Soros promueve, según sus partidarios, una sociedad liberal y progresista que apoya a numerosas organizaciones no gubernamentales, pero es considerado por sus opositores como un agitador que busca desestabilizar Gobiernos con sus millones.

- "Tolerancia cero" -

Los dos mandatos de Orban, en el poder desde 2010, estuvieron marcados por varios episodios que perturbaron las relaciones con la comunidad judía, en un país en donde el debate sobre la responsabilidad nacional en la desaparición de casi 600.000 judíos húngaros en la Segunda Guerra Mundial sigue vigente.

A fines de junio, el primer ministro provocó otra controversia al alabar por su acción tras la Primera Guerra Mundial a Miklos Horthy, dirigente húngaro aliado de los nazis durante la guerra de 1939-1945.

Desde 2010 se reprocha al partido de Orban multiplicar las señales de rehabilitación de Horthy, celebrado por haber recuperado territorios perdidos por Hungría en 1920.

La oposición denuncia una estrategia que busca seducir electores del partido de extrema derecha Jobbik, principal adversario del oficialismo.

En 2014, la mayor organización judía del país boicoteó la conmemoración de los 70 años del Holocausto judío, estimando que eximía demasiado a Hungría de su propia responsabilidad en la deportación.

Budapest siempre esgrimió su "tolerancia cero" con el antisemitismo. "Ningún Gobierno hizo tanto en la lucha contra el antisemitismo en Hungría", afirmó esta semana el propio ejecutivo.

La campaña contra Soros quiere llamar la atención sobre el objetivo del "millonario especulador" y las ONG que respalda de "instalar un millón de migrantes" en Hungría y en la Unión Europea (UE), explica el Gobierno.

En Israel se escucharon pedidos de que el primer ministro Netanyahu anulara su visita a Hungría. El embajador de Israel en Budapest lamentó "el triste recuerdo pero también el odio y el miedo" de esta campaña.

Pero la guerra de Orban contra Soros tampoco deja indiferente al Gobierno israelí, que reprocha al millonario el financiamiento de ONG de defensa de los derechos humanos que critican la ocupación israelí de los Territorios Palestinos.

Soros "desacredita los Gobiernos democráticamente electos en Israel al financiar organizaciones que difaman al Estado judío y le niegan el derecho a defenderse", reaccionó Tel Aviv, lamentando "cualquier tipo de antisemitismo".

AFP