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Un policía de las fuerzas especiales turcas patrulla delante de la discoteca Reina de Estambul el 4 de enero de 2017, tres días después del atentado

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Las autoridades turcas afirmaron el miércoles que habían identificado al autor del ataque en la discoteca Reina de Estambul, que sigue prófugo, y anunciaron nuevas detenciones.

La matanza tuvo como objetivo dividir el país, afirmó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

"La persona que cometió el atentado terrorista de Estambul fue identificada", declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, a la agencia de prensa progubernamental Anadolu en una entrevista televisada, sin dar más detalles.

El autor de la matanza, reivindicada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), sigue prófugo.

Las autoridades difundieron el martes varias imágenes del sospechoso de haber matado a 39 personas, en su mayoría extranjeros, que celebraban el Año Nuevo en el exclusivo club Reina de la metrópolis turca.

Según Cavusoglu, el domicilio del atacante fue registrado y las autoridades intentan establecer si el sospechoso tenía cómplices.

Los medios turcos afirmaron que al menos 20 personas con supuestos vínculos con el EI fueron detenidas este miércoles por la mañana en Esmirna, en el oeste de Turquía.

Durante el registro, se encontraron gafas de visión nocturna, material militar y pasaportes falsos, según la agencia Dogan.

La agencia Anadolu precisó que se trataba de personas oriundas de países de Asia central y de Siria.

El martes, los medios turcos habían señalado que el atacante podría ser de Kirguistán o Uzbekistán.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Kirguistán indicó, por su parte, que se llevaba a cabo una investigación, aunque consideró "improbable" la implicación de uno de sus ciudadanos en la tragedia.

En total, 16 personas estaban ya detenidas el martes, entre ellas la esposa del presunto autor y dos extranjeros arrestados en el aeropuerto internacional Ataturk de Estambul, informó la agencia turca Dogan.

- Especulaciones -

La masacre en la discoteca Reina marcó de forma sangrienta el inicio de año en Turquía, un país sacudido en 2016 por una ola de atentados atribuidos al EI y a rebeldes kurdos.

El estado de emergencia, instaurado tras el fallido golpe de Estado del 15 de julio, fue prolongado el martes durante tres meses más.

El miércoles, en su primer discurso público desde el atentado, el presidente Recep Tayyip Erdogan declaró que este ataque "apunta a polarizar la sociedad". Pese a ello, "vamos a permanecer en pie y mantener la sangre fría", sentenció el mandatario.

Armado con un fusil de asalto, un hombre irrumpió delante de la discoteca Reina, situada a orillas del Bósforo, y mató a dos personas en la entrada antes de penetrar en el local y cometer la masacre.

Las autoridades estiman que el atacante había recibido un entrenamiento avanzado para usar armas, según los medios turcos.

Los investigadores creen que utilizó cargadores dobles para optimizar el tiempo de recarga y granadas cegadoras para desorientar a sus víctimas, mientras se aseguraba que les apuntaba a la parte superior del cuerpo para aumentar el número de muertos.

El diario Haberturk afirmó el miércoles que tras haber perpetrado la matanza, el sospechoso tomó un taxi que le llevó hasta un restaurante uigur de Zeytinburnu, un barrio del este de Estambul, donde pidió prestado dinero para pagar la carrera.

Varios medios informaron de que el supuesto asesino llegó en noviembre a Konya (sur) con su mujer y sus dos hijos "para no llamar la atención".

Las autoridades turcas han desplegado un amplio dispositivo para capturar al autor de la matanza.

El martes, las especulaciones en torno a un ciudadano kirguís de 28 años que se parecía físicamente al sospechoso resultaron infundadas.

Tras ser interrogado por la policía turca, fue autorizado a regresar a Kirguistán, donde fue nuevamente interrogado y puesto en libertad.

El atentado fue perpetrado al tiempo que el ejército turco intenta tomar la ciudad de Al Bab, un bastión del EI en el norte de Siria, donde Ankara lanzó una ofensiva contra los yihadistas y las milicias kurdas.

En su comunicado de reivindicación, el EI acusó a Turquía, un país de mayoría musulmana, de haberse aliado con los cristianos, probablemente en alusión a la participación turca en la coalición internacional antiyihadista, liderada por Washington.

Este miércoles un soldado turco murió y tres resultaron heridos en un ataque del EI en Al Bab, según Anadolu, que indicó que 14 yihadistas perdieron la vida en un bombardeo en el norte de Siria.

La campaña militar turca ha dejado en total 40 soldados de sus filas muertos.

AFP