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Idlib, "ciudad olvidada" y venganza del régimen sirio

Malek Haj Khalil (izq) regresa a su destruida casa en Sarmin, al este de la ciudad siria de Idlib, para intentar recuperar algunas pertenencias el 10 de marzo de 2020 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 13 marzo 2020 - 08:16
(AFP)

Sus habitantes la denominan "la ciudad olvidada" porque consideran que desde una accidentada visita de Hafez al Asad, el padre del actual presidente, a principios de los años 1970, nadie del poder central ha vuelto a poner los pies en ella.

Hoy es el último feudo rebelde en Siria, y está en el punto de mira de su hijo, Bashar al Asad.

La ciudad y sus alrededores son teatro desde diciembre de una ofensiva del régimen de Bashar al Asad y su aliado ruso, que ha causado centenares de muertos, la destrucción de una decenas de localidades y el desplazamiento de cerca de un millón de habitantes hacia la frontera turca.

Gracias al alto el fuego en vigor desde el 6 de marzo, Malek Haj Khalil volvió a su pueblo, Sarmin, al este de Idlib, con la esperanza de poder recuperar alguna cosa de los escombros de la casa familiar destruida durante los bombardeos.

Vigas de hierro y hormigón, un aparato de aire acondicionado y algunas cacerolas abolladas emergen de las ruinas.

"Hemos regresado para tratar de llevarnos algunas cosas, como muebles y mantas, pero no hemos podido recuperar nada", lamenta Khalil.

Otras familias vecinas han tenido más suerte y cargan colchones y sofás en camionetas estacionadas a la entrada de lo que alguna vez fueron sus casas. A una de ellas solo le queda en pie el marco de la puerta.

"Cuando avanzó el ejército, volcó todo su odio contra nosotros y contra los sunitas y atacó a los civiles y sus viviendas", agrega Khalil.

- "Odio" -

Los habitantes de esta provincia consideran que este supuesto "odio" del régimen de Damasco explica la violencia de los bombardeos.

Asaad Falaha asegura que el régimen bombardeó en tres ocasiones una escuela primaria administrada por una asociación humanitaria que él dirige en Binnich, al este de Idlib.

"El 70% está destruido. Apuntar a una escuela de esta manera muestra el odio que tiene el régimen contra Idlib", asegura.

Tras ser una de las primeras provincias en sumarse en 2011 a la revuelta contra el régimen sirio que busca ahora reconquistarla completamente, Idlib es hoy parcialmente controlada por grupos armados proturcos y por Hayat Tahrir al Sham (HTS), antigua rama de Al Qaida en Siria.

Cuenta con tres millones de habitantes, de ellos la mitad están desplazados en otras regiones de Siria.

Esta desconfianza con la dinastía de los Asad se remonta, según habitantes e investigadores, a principios de los años 1970, cuando el patriarca, Hafez, fue recibido a tomatazos durante una visita a la ciudad, ya protestona, tras su ascensión al poder en Damasco.

"Hafez al Asad nunca volvió a la ciudad. Desde entonces la ignoró y eso repercutió en las infraestructuras y la educación", explica Mohammad Sarmini, director del centro de investigación sirio Jusoor, con sede en Estambul.

"Fue esta marginación lo que llevó a Idlib a unirse a la rebelión desde el inicio", agrega.

Según Taleb al Dougheim, especialista en la historia moderna de Siria, la recepción que recibió en Idlib "ha permanecido en la memoria de Asad y esto se traduce en represión y marginación".

- "No son sirios" -

El régimen sirio tampoco ha olvidado, según Dougheim, que hubo manifestaciones en Jisr al Shughur y Jabal al Zawyeh, en la provincia de Idlib, en los años 1980 en apoyo a los Hermanos Musulmanes que entonces se rebelaron contra Hafez al Asad en Hama.

"Cuando Bashar al Asad efectuó una visita a al Habit, en la provincia de Idlib en octubre, supervisó personalmente los disparos de la artillería contra Maaret al Nooman", entonces en manos rebeldes, recuerda el investigador.

"El régimen se comporta como si los habitantes de Idlib no fueran sirios", agregó.

Las fuerzas del régimen reconquistaron en febrero la ciudad de Kafranbel, en el sur de Idlib, que era uno de los últimos símbolos de la revuelta, conocido por sus mordaces lemas en pancartas y dibujos.

Pero este ingenio se manifiesta también en otros lugares de la provincia. Como en la fachada de un colegio en Binnich, parcialmente destruido por los bombardeos y que hoy tiene consignas para protegerse del coronavirus: el rostro de Al Asad transformado en virus.

Pintado en el muro de un aula medio destruida, un dibujo parece resumir la historia reciente de Idlib. En él se ve un carro de combate y un avión bombardeando niños con el siguiente texto: "Fecha: la era de los dictadores. Curso: revolución. Título de la lección: la muerte".

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