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Adnan Abu Amjad (D), a la cabeza del consejo militar de Manbij el 15 de junio de 2016 a las afueras de esta localidad siria del norte

(afp_tickers)

Tendido contra un árbol en la aldea más cercana a Manbij, bastión del grupo Estado Islámico (EI) en el norte de Siria, un yihadista acribillado por las balas porta todavía un cinturón explosivo que no tuvo tiempo de detonar antes de morir.

En Kaber Saghir, un pueblo ubicado a 5 kilómetros de Manbij, las casas acribilladas muestran la magnitud de la batalla que comenzó el 31 de mayo.

Desde entonces, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de combatientes kurdos y árabes, apoyados por la coalición liderada por Estados Unidos, logró cercar completamente Manbij. Esta posición supone cortar una intersección vital para el aprovisionamiento del EI.

Los aviones de la coalición surcan el cielo. Bruscamente, el 'walkie-talkie' de un combatiente de las FDS que acompaña a un equipo de la AFP se pone a vibrar. "Atención, los aviones van a golpear un vehículo del EI", advierte.

Instantes después, tres bombardeos de aviones de la coalición se escuchan al oeste de la ciudad, y una columna de humo negro se eleva en el cielo.

La línea del frente está a solo un kilómetro y los tiros son incesantes. Para llegar a Kaber Saghir los combatientes pasan por en medio de los olivares para evitar a los francotiradores del EI. A la entrada del pueblo hay sacos de arena para protegerse de los obuses y de los tiros de los yihadistas.

- Ayuda de los franceses -

Antes de huir, un habitante le deja un mensaje a los yihadistas: "Esta casa no pertenece al EI, así que no entren".

Adnan Abu Amjad, jefe del Consejo militar de Manbij, que forma parte de las FDS, mantiene una reunión rápida con sus hombres.

"Logramos romper las primeras líneas de defensa del EI, pero como el grupo utiliza a los civiles como escudos humanos, esto frena nuestro avance", asegura el combatiente, vestido con ropa de camuflaje clara y armado con una pistola.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), las FDS tomaron el control de 100 pueblos y aldeas en la región de Manbij. Decenas de miles de habitantes todavía están atrapados en el interior, aunque unos 1.200 han logrado huir con la ayuda de las FDS.

"Los combatientes del EI se visten de civiles para huir hacia Al Bab (un feudo yihadista ubicado hacia el oeste). Nuestras fuerzas permiten que partan todos los civiles. Reiteramos nuestro llamamiento a los habitantes de que se alejen de las posiciones de los yihadistas para evitar los bombardeos", dijo Abu Amjad.

En esta batalla, que podría marcar un punto de inflexión en la guerra con el EI, el comandante afirma que ha recibido ayuda de París, una semana después de que Francia aceptara por primera vez la participación de fuerzas especiales en Siria.

"Las fuerzas franceses nos ofrecen ayuda logística y técnica", afirmó.

- Yihadistas en retirada -

Los combatientes que acompañan a un equipo de la AFP están tensos. "Moverse es peligroso, ya que los francotiradores pueden tomarnos por un blanco", advirtió uno de ellos, antes de pedirle al periodista que mejor corriera.

Parece que los yihadistas abandonaron rápidamente Kaber Saghir, pero que en cambio mantuvieron una encarnizada resistencia en Kaziya al Tibé, una localidad ubicada a 500 metros.

Muchas casas fueron derrumbadas por los bombardeos de la coalición. En la ruta, los combatientes del FDS vigilan los movimientos de sus enemigos a través de los agujeros que quedaron en un edificio.

En la ruta que llega desde este pueblo hacia Manbij, un combatiente árabe de las FDS, Sultan Hasan, es optimista. "Vamos a estar en Manbij en los próximos días siempre que la coalición golpee las posiciones del EI de manera precisa", asegura.

"De lo que hemos podido interceptar en los 'walkies-talkies', los yihadistas están abatidos y no tienen esperanzas de conservar la ciudad", agregó otro combatiente que pidió no ser identificado.

En Abu Qulqul, a 18 kilómetros al suroeste de Manbij, un combatiente de las FDS mete en un coche a un joven con los ojos vendados y las manos atadas. "Es un miembro del EI. Supimos que enviaba a Dáesh (el acrónimo en árabe del EI) informaciones por internet y lo trajimos para un interrogatorio", afirmó.

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AFP