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Marine Le Pen (I), candidata de extrema derecha a la elección presidencial de Francia, se prepara para una entrevista con el periodista francés Gilles Bouleau en la televisión francesa, el 22 de febrero de 20017 en Boulogne-Billancourt

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La popularidad de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, apenas tocada por una investigación en curso por supuestos empleos ficticios, precipitó el miércoles una alianza entre el candidato liberal Emmanuel Macron, estrella ascendente de la política francesa, y el centrista François Bayrou.

A la cabeza de los sondeos de la primera vuelta con más del 25% de intención de voto, Le Pen va recortando distancias de cara a la segunda vuelta con sus principales rivales, el conservador François Fillon, inmerso en otro caso de empleos ficticios, y el exministro del gobierno socialista Emmanuel Macron, que no se reivindica "ni de izquierda ni de derecha".

"Porque el riesgo es inmenso, porque los franceses están desorientados y a menudo desesperados, he decidido proponer una alianza a Emmanuel Macron", declaró Bayrou en una conferencia de prensa retransmitida por televisión.

Para Francia y para Europa, "el peligro es demasiado grande, debemos cambiar las cosas y hacerlo ya. Unamos nuestras fuerzas para lograrlo", agregó el líder centrista y conocido europeísta, candidato a las elecciones presidenciales en 2002, 2007 y 2012, que contaba con un 5% de intención de voto.

- 'Gravedad de la situación' -

Desde hace varios meses, Bayrou sugería que podría presentarse por cuarta vez a los comicios presidenciales, aun a riesgo de dividir aún más el reparto de votos.

Poco después del anuncio del candidato centrista, Macron, de 39 años, declaró a la AFP que aceptaba "la alianza" propuesta por el presidente del partido MoDem.

"Comparto plenamente su juicio sobre la gravedad de la situación actual de nuestro país", añadió.

A dos meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, la incertidumbre nunca ha sido tan fuerte sobre el desenlace de la campaña, marcada por las divisiones de la izquierda y el caso de empleos ficticios que empantana al candidato de derecha.

Gran favorito al inicio de la campaña, su popularidad ha sufrido tras la apertura de una investigación sobre los salarios de asistentes parlamentarios que implica a su esposa Penelope y a dos de sus hijos.

Por el contrario, los embrollos judiciales de Marine Le Pen parecen no haberla debilitado.

- 'Intriga política' -

En el punto de mira de los investigadores judiciales desde inicios de semana, la jefa del Frente Nacional (FN) denunció el miércoles una "intriga política", cuando su guardaespaldas y su jefa de gabinete fueron puestos en detención provisional por un caso de empleos ficticios.

La fiscalía investiga si el partido de extrema derecha puso en marcha un sistema para remunerar a una veintena de sus empleados con cuenta a cargo del parlamento europeo, a través de contratos de asistentes parlamentarios en Bruselas. El lunes, la sede de su partido fue registrada y su jefa de gabinete fue inculpada por abuso de confianza el miércoles por la noche.

En una entrevista a la cadena privada de televisión TF1 tras conocerse los cargos, Le Pen llamó a la justicia francesa a "no perturbar la campaña presidencial".

Por su parte, la Eurocámara reclama a Le Pen cerca de 340.000 euros por los sueldos pagados a su guardaespaldas y a su jefa de gabinete. Tras la negativa de la europarlamentaria, ha decidido deducir esas sumas de su dieta parlamentaria europea a partir de mediados de febrero.

"Los franceses saben ver la diferencia exacta entre verdaderos casos y tramas políticas", reaccionó Marine Le Pen, en una alusión directa al candidato conservador François Fillon.

Galvanizada por el Brexit y la elección de Donald Trump en Estados Unidos, desde enero Le Pen sigue subiendo en las encuestas a pesar de ese caso y de otro proceso sobre la campaña electoral del FN en 2012.

Por el momento, los sondeos la dan por perdedora en la segunda vuelta en mayo, y ello, pese a los intensos esfuerzos de su partido por endulzar su imagen y la del partido fundado por su padre, Jean-Marie Le Pen, célebre por sus diatribas antisemitas y xenófobas. Pero las distancias se acortan.

Para el duelo final, Fillon obtendría un 56% de los votos frente al 44% de Le Pen en la segunda vuelta, muy lejos del 64%-36% que pronosticaba el instituto Infop a principios de enero, antes de conocerse el llamado 'Penelopegate'. Contra Macron, tercer hombre fuerte de la campaña, la candidata ultraderechista perdería por 41%-59%, frente al 35%-65% de enero.

AFP