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Un miembro de las fuerzas gubernamentales iraquíes observa una humareda en el barrio de Hoz durante las operaciones militares contra el grupo yihadista Estado Islámico, este domingo 27 de septiembre en la ciudad de Ramadi

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Los últimos combatientes del grupo Estado Islámico (EI) abandonaron el domingo un complejo gubernamental estratégico de Ramadi, dejando entrever la victoria para las fuerzas iraquíes en esta gran ciudad al oeste de Bagdad.

"Todos los combatientes de Dáesh (acrónimo árabe del EI) se han marchado. No hay resistencia", declaró a la AFP el portavoz Sabah al Numan, precisando que la zona aún debía ser despejada de minas y trampas explosivas colocadas por el EI en su huida.

El presidente del Parlamento, Salim al Juburi saludó a "los héroes de las fuerzas de seguridad por esta victoria que liberó a la ciudad de Ramadi del terrorismo".

Este éxito "es el resultado de meses de trabajo del ejército iraquí, de los servicios de lucha antiterrorista, de la Fuerza áerea iraquí, las policías locales y federales, así como de todos los combatientes tribales, todos apoyados por más de 600 ataques aéreos de la coalición desde julio" pasado, subrayó el portavoz de esta coalición internacional contra el EI liderada por Estados Unidos, Steve Warren.

En varias ciudades del país los iraquíes ya celebraban lo que es visto como una victoria frente al grupo yihadista.

Las fuerzas de élite antiterroristas y las tropas respaldadas por bombardeos del ejército iraquí y de la coalición habían entrado con relativa facilidad el martes en la ciudad, caída en manos del EI en mayo.

Pero los cientos de trampas y artefactos explosivos que siembran la ciudad, combinados con los atentados suicidas y los francotiradores, han dificultado la toma completa de la ciudad, seis días después del inicio de la ofensiva.

Situada a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, Ramadi es la capital de Anbar, la mayor provincia de Irak, y comparte frontera con Siria, Jordania y Arabia Saudita.

Una victoria rotunda en esa ciudad permite lavar la denostada imagen del ejército iraquí, que recibió duras críticas tras perder amplias franjas de territorio ante los yihadistas en junio de 2014.

Aunque el gobierno iraquí no ha difundido un balance oficial de bajas de la operación en Ramadi, fuentes médicas en Bagdad señalaron que 93 miembros de las fuerzas iraquíes fueron heridos y hospitalizados sólo en la jornada del domingo, y al menos cinco miembros de las fuerzas de seguridad han muerto desde el viernes, según varias fuentes.

- 'El mérito de la victoria' -

El mérito de una victoria se "atribuirá a las fuerzas iraquíes", consideró el analista político Ihsan al Shammari. "Es la primera vez desde el comienzo de la ofensiva de Dáesh que esta institución obtiene una victoria sin apoyo de las fuerzas populares de movilización", los grupos paramilitares chiitas, añadió.

Por otro lado, más de medio centenar de yihadistas habían muerto en las últimas 48 horas, según fuentes militares iraquíes.

La coalición internacional liderada por Estados Unidos realizó 31 ataques contra Ramadi a lo largo de la semana que finaliza.

Antes de marcharse, los yihadistas llenaron de explosivos la ciudad entera --carreteras, posiciones abandonadas, viviendas--, lo cual ha requerido la movilización de expertos en seguridad y ha ralentizado el avance de las tropas.

- Escudos humanos -

Para escapar en seguridad, el EI ha utilizado además a civiles presentes en las zonas de combate como escudos humanos, según varios testimonios.

"Los combatientes de Dáesh han forzado a todas las familias que residían cerca del complejo a partir con ellos para permitirles huir hacia la periferia este de Ramadi", aseguró el responsable del barrio de Jaldiya, Ali Dawood.

Los civiles que habían logrado escapar explicaron que quedaba poca comida para quienes aún estaban atrapados en la ciudad.

Dawood añadió que cientos de familias habían logrado llegar a campos de desplazados en la misma provincia de Anbar, mientras que otras habían preferido ir a Bagdad o a la región autónoma del Kurdistán iraquí.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los habitantes de Anbar suponen un tercio de los 3,2 millones de iraquíes expulsados de sus hogares desde junio de 2014.

Las fuerzas gubernamentales aguantaron meses de asaltos del EI a Ramadi hasta perderla definitivamente en mayo de 2015.

AFP