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El ministro de Exteriores turco, Feridun Sinirlioglu, y sus homólogos estadounidense, John Kerry; saudí, Adel al-Jubeir, y ruso, Serguei Lavrov, posan para los fotógrafos antes de su reunión en Viena, el 23 de octubre de 2015

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Estados Unidos, Arabia Saudí, Turquía y Rusia sostenían este viernes unas conversaciones inéditas sobre la guerra en Siria durante un encuentro en Viena, donde Moscú anunció que coordinará operaciones con Jordania.

"Las fuerzas armadas de los dos países (...) acordaron coordinar sus acciones, incluyendo las de sus fuerzas aéreas sobre Siria" dijo Lavrov a los periodistas en Viena.

Con este anuncio, Moscú movió una ficha importante antes de la reunión del cuarteto, en la que Washington, Riad y Ankara, sostienen una línea más dura frente a Asad y las negociaciones se desarrollan en un ambiente tenso. "Lo que acordamos hoy es consultar con todas las partes, con el objetivo de volver a convocar una reunión más amplia, que esperemos que sea el próximo viernes, para ver si hay suficientes puntos de acuerdo para poder avanzar hacia un proceso político", afirmó a la prensa tras la reunión el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, quien espera que haya otro encuentro internacional más amplio el 30 de octubre.

Lavrov también llamó a que se incluyan a actores regionales claves como Egipto e Irán. "Claramente no es suficiente este cuarteto", afirmó el ministro ruso.

Durante la jornada, Lavrov reiteró que su país es favorable a que se celebren negociaciones para hallar una solución "política" al conflicto sirio que incluyan al gobierno de Bashar al Asad y al "espectro completo" de la oposición siria. "El destino del presidente sirio debe ser decidido por el pueblo sirio", declaró Lavrov y reiteró la oposición de Rusia a una salida forzada del dirigente sirio cuyo país vive una guerra civil desde 2011.

Lavrov reiteró antes de entrar a la reunión del cuarteto la necesidad de luchar contra el "terrorismo", razón esgrimida por Moscú para lanzar hace tres semanas una campaña de ataques aéreos en Siria, que según Washington y sus aliados tiene como objetivo primordial defender al régimen sirio.

Estados Unidos y sus aliados forman parte de una coalición militar internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y apoyan a rebeldes sirios moderados que se enfrentan al régimen de Asad.

Sin embargo, Washington sostiene que no va a haber "una solución militar" a la guerra en Siria y que hay que buscar una salida política.

En este contexto, el ministro ruso se reunió en la mañana con el secretario de Estado, John Kerry, pero no hubo ninguna declaración al final del encuentro.

Kerry también se reunió con su homólogo saudí, Adel al Jubeir, y con el ministro turco, Feridun Sinirlioglu. Esta entrevista en un palacio vienés terminó sin que ninguno de los tres ministros hablara ante la prensa.

La reunión cuatripartita dedicada al conflicto sirio es toda una novedad diplomática y prueba de la internacionalización de una guerra que se ha cobrado ya más de 250.000 muertos.

- 'Doble juego' -

El jueves, el presidente ruso, Vladimir Putin, que esta semana recibió a Asad en Moscú, criticó "el doble juego" de los occidentales en Siria, que según él consiste en "decir que se lucha contra los terroristas y al mismo tiempo intentar usar a una parte de ellos para (...) perseguir sus propios intereses" en Medio Oriente

"Nuestro objetivo es derrotar al terrorismo (...) y ayudar al presidente Asad a reivindicar la victoria contra el terrorismo", defendió Putin. "Así podremos crear las condiciones para el lanzamiento y, espero, la conclusión exitosa de un proceso político", añadió Putin.

El presidente ruso, aislado internacionalmente durante 15 meses debido a la crisis de Ucrania, ha recuperado la iniciativa con la visita de Asad a Moscú, y con las llamadas telefónicas que hizo después a los dirigentes de Arabia Saudí, Turquía, Jordania y Egipto.

Sin embargo, pese al ambiente glacial de las discusiones, existe un espacio para un acuerdo. Tras exigir repetidamente la partida inmediata del presidente Asad como etapa previa a un proceso político, Estados Unidos ha suavizado últimamente su posición, y admitió que el calendario es negociable.

Arabia Saudí, potencia suní enemiga del régimen sirio alauita (una rama del islam chií) exige que Asad deje el poder. Sin embargo, un ministro saudí dijo el lunes que podría seguir en el cargo durante la creación de un gobierno de transición.

El gobierno de Turquía también ha pedido muchas veces la renuncia del presidente sirio, pero hace poco consideró por primera vez "posible" un proceso de transición en el que participe Bashar al Asad.

Por otra parte, Viena acoge este viernes a última hora una reunión sobre el otro gran conflicto de Oriente Medio: está convocado el Cuarteto (Rusia, Estados Unidos, Unión Europea, ONU), fundado en 2002 para servir de mediador -hasta ahora sin éxito alguno- entre Israel y los palestinos.

Estas conversaciones son parte de intensos esfuerzos diplomáticos para intentar frenar la ola de violencia que comenzó hace tres semanas y que hace temer que haya una nueva intifada.

AFP