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Manifestación de indígenas el 30 de enero de 2005 en Porto Alegre, Brasil

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Los pueblos originarios del oeste de Brasil están llamando a los compradores internacionales a boicotear la agricultura de su región, "manchada de sangre de niños indígenas" y marcada por un mortal conflicto con los productores.

"Estados Unidos, Asia y Europa deben saber que parte de la soja, la carne y el azúcar que les llega está manchada de sangre de niños indígenas. Seguir consumiéndolos es alentar más crímenes contra nuestros pueblos", dijo a la AFP Lindomar Terena, coordinador de Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB).

El llamado a boicot, lanzado hace unos días, proviene de seis pueblos indígenas apoyados por movimientos sociales, sindicatos y la Iglesia brasileña, así como Amnistía Internacional.

Los nativos piden a los compradores extranjeros que dejen de adquirir --a través de gigantes brasileños como JBS, Marfrig, Bunge y ADM-- los productos agrícolas de Mato Grosso do Sul.

Tras ser contactadas por la AFP, estas empresas no ofrecieron declaraciones.

- 41 asesinatos en 2014 -

Esta región, en la frontera con Paraguay, es escenario de un conflicto mortal entre los indígenas --particularmente guaraníes-- y los agricultores.

Algunas plantaciones y pastizales han sido reconocidos como tierras indígenas, pero la justicia demora en reintegrárselas a las tribus.

Condenados a vivir en las rutas o en barrios marginales, algunos indígenas decidieron reocupar los territorios, lo que hizo aumentar la tensión.

En 2014, tuvieron lugar más de 40 asesinatos de indígenas en Mato Grosso do Sul, según cifras de CIMI, una ONG que denuncia un "genocidio". El último fallecimiento, el de un joven líder guaraní, ocurrió en agosto pasado.

Por otra parte, la tasa de suicidio en esta población es la más elevada del mundo, según la ONG Survival International: 232 por cada 100.000 habitantes en 2013.

La convocatoria de un boicot internacional preocupa a los agricultores de la región, cuya riqueza se sustenta en la venta de sus productos sobre todo al extranjero.

"Es una iniciativa completamente ridícula. Los indígenas están siendo manipulados con el objetivo de debilitar nuestra economía", denunció a la AFP Mara Caseiro, diputada local e hija de agricultores.

"No existen esbirros enviados por los productores; no hay ataques contra las comunidades indígenas. Hay ingresos ilegales a las propiedades privadas, lo cual genera conflictos", añadió.

- "Tocarles la billetera" -

El jefe Elpidio Guaraní decidió en agosto, junto a otros habitantes, reocupar una porción de una finca. El juicio sobre el estatuto de esta tierra está suspendido desde 2013.

"¿Ves esta cicatriz? Una bala me atravesó la cadera en un ataque en septiembre. Sé que la orden vino de un productor de la región", contó a principios de octubre en una universidad de Rio de Janeiro, donde buscaba apoyo para su causa.

Otros portavoces indígenas viajaron para transmitir el llamado a boicot a Alemania, Francia y a la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington.

"Contamos con la opinión internacional, porque aquí el gobierno no tiene la menor voluntad de acabar con esta incertidumbre jurídica sobre las tierras indígenas", dice Lindomar Terena.

"Cualquier intento de diálogo con la agroindustria, fracasa. La única solución es tocarles la billetera", agrega Edmilson Schinelo, del CEBI (Centro de Estudios Bíblicos) y uno de los articuladores de la campaña en Brasil.

El estado de Mato Grosso do Sul es un importante productor de soja, maíz, caña y carne. Exporta principalmente a China, Italia, Argentina y Holanda.

AFP