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El presidente catalán en funciones, Artur Mas, anunciando que no será reelegido para poder formar gobierno y no tener que convocar nuevas elecciones, en el Palau de la Generalitat, en Barcelona, el 9 de enero de 2016

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Finalmente, Cataluña tendrá un gobierno separatista pero perderá a su controvertido líder, Artur Mas, forzado este sábado a renunciar a la presidencia con tal de facilitar un acuerdo entre independentistas para avanzar hacia la secesión de esta región nororiental de España.

Esta maniobra inesperada hizo saltar las alarmas del ejecutivo conservador español que insistió en un comunicado en "la necesidad de que el próximo gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria" para "hacer frente al desafío independentista".

"La decisión que yo tomo es hacer un paso al lado y no presentarme como candidato de Juntos por el Sí a la reelección", dijo Artur Mas en una solemne rueda de prensa en la sede del gobierno regional que dirigía desde finales de 2010.

Su "dolorosa" retirada in extremis pone fin al bloqueo de las negociaciones entre las dos formaciones independentistas, la coalición Juntos por el Sí (izquierda y derecha) y la CUP (izquierda radical), que obtuvieron una mayoría absoluta en la cámara regional en las elecciones del 27 de septiembre.

Justo un día antes de que terminara el plazo para evitar la convocatoria de nuevas elecciones, ambas formaciones consiguieron cerrar un acuerdo que les permita tirar adelante su plan para proclamar en 18 meses la independencia de esta rica región de 7,5 millones de habitantes.

"Es una solución que como todas tiene costes pero también muchos beneficios", dijo Mas, cuya gestión había estado muy criticada por los sectores más izquierdistas del independentismo.

"El proyecto está vivo y el proceso (independentista) queda salvado", señaló, mientras decenas de militantes se reunían enfrente del gobierno regional con banderas independentistas y pancartas con la frase "gracias Mas".

La reacción de Madrid no se hizo esperar: "No hay mayoría parlamentaria que pueda amparar o justificar actos ilegales o, menos aún, la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución", señaló el gobierno español del conservador Mariano Rajoy en un comunicado.

"El Gobierno de España garantiza que la Ley se respetará", añadió.

Pero la posición de Rajoy es más débil tras las elecciones legislativas del pasado 20 de diciembre. Su conservador Partido Popular quedó lejos de la mayoría absoluta y necesita alcanzar un complicado pacto con la oposición socialista que hasta ahora se negó.

- "Consolidar la República Catalana" -

El domingo, el parlamento regional celebrará un pleno de investidura donde los diputados escogerán como sucesor de Mas a un miembro de su mismo partido, Carles Puigdemont, alcalde de Girona, un feudo nacionalista 100 km al norte de Barcelona.

Periodista de profesión de 53 años y presidente de la asociación de municipios independentistas de la región, Puigdemont "tiene muy claro que Cataluña es una nación con derecho a decidir su futuro", explicó Mas.

Su marcha permite el acuerdo de la coalición Juntos por el Sí, formada principalmente por su partido liberal CDC y la izquierdista ERC, con la CUP, contraria a la reelección de Mas, a quien reprochaba las políticas de austeridad de su gobierno y la mancha de corrupción en su formación.

En un comunicado, esta formación, euroescéptica y anti-euro, confirmó "el acuerdo de presidencia de consenso" con Juntos por el Sí. Con 62 diputados, esta coalición necesitaba el apoyo de la CUP (10) para alcanzar la mayoría absoluta (68 sobre 135).

"En 18 meses tenemos que consolidar la República Catalana y esto es lo que queremos garantizar", señaló a los periodistas su diputada Eulàlia Reguant. Como contrapartida, la CUP se compromete a no votar en contra de la coalición en el parlamento regional.

Los separatistas evitan así el riesgo de unas nuevas elecciones --las cuartas desde 2010 -- que podrían hacerles perder la mayoría absoluta con la que querían separarse de España en 2017.

El 9 de noviembre ya lanzaron este proceso en el parlamento regional aprobando una resolución donde se declaraban insumisos a las instituciones españolas. El texto fue suspendido pocas semanas después por el Tribunal Constitucional, pero los independentistas amenazan con desobedecerlo a pesar de la profunda división que levanta su proyecto entre la sociedad catalana.

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AFP