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Una cajera cuenta dinero en un supermercado de Rio de Janeiro, en Brasil, el 21 de diciembre de 2015

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La inflación en Brasil fue de 1,27% en enero y acumula un 10,71% en la medición a 12 meses, en un comienzo de año negro luego de cerrar 2015 en su mayor nivel desde 2002.

Los datos informados este viernes por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) muestran un salto en la medición mensual con respecto al 0,96% que había registrado en diciembre del año pasado.

La séptima economía global terminó 2015 con una tasa de inflación de 10,67%, lejos del techo de 6,5% establecido par la meta anual. En 2014, la inflación había sido de 6,41%.

Es la mayor escalada de precios para el mes de enero desde 2003 y forma parte de una saga en que la inflación mensual y la acumulada está en niveles que no se veían en más de una década.

En enero de 2015, la tasa había sido de 1,24%.

"Alimentación y bebidas, con una subida de 2,28%, y el transporte, con una de 1,77%, fueron los grupos que tuvieron mayor peso en el gasto de las familias y fueron los grandes responsables del resultado del mes", dijo el IBGE en un comunicado.

La inflación ha pasado a ser un problema de primer orden en la atribulada economía brasileña que, a seis meses de celebrar los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, combina una aguda escalada de precios con una fuerte caída de la actividad.

El PIB retrocedió 3,1% en 2015 y proyecta bajar 1,9% este año, un pronóstico que podría llevar al país a su primer bienio recesivo desde la década del 30.

Para el 2016 el Banco Central prevé una disparada de la inflación a 9,2% durante el primer trimestre, para luego desacelerarse gradualmente hasta cerrar en 6,2% en diciembre.

Brasil lucha desde hace cinco años contra un deterioro económico que devino en crisis en 2015. Sin capacidad de ahorro, el gobierno redujo cinco veces seguidas la meta presupuestaria, que pasó de un superávit de 1,2% del PIB a un déficit en torno a los 2 puntos.

En el camino, las calificadoras de riesgo Standard & Poor's y Fitch Ratings bajaron los bonos brasileños a categoría basura, quitándole el preciado grado de inversión.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) le lanzó un nuevo balde de agua fría a Brasil al estimar que su economía caerá 3,5% este año y no crecerá durante 2017.

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AFP