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Un niño se gira entre las mujeres asistentes al funeral de tres miembros de la Guardianes de la Revolución iraníes muertos en Siria, el 25 de junio de 2015 en Teherán. Según la agencia de noticias IRNA, murieron peleando contra el grupo yihadista EI

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Irán, reforzado por el acuerdo con las grandes potencias sobre el programa nuclear, es un actor inexorable en la guerra en Siria, donde, junto con Rusia, apoya al régimen de Bashar al Asad.

Teherán no interviene directamente como Rusia, pero apoya al presidente Asad desde el estallido de una revuelta en 2011 que degeneró en guerra civil, con más de 240.000 muertos.

Le presta asistencia financiera y militar. Hay miembros de los Guardianes de la Revolución -el ejército de élite de la república islámica- luchando junto a los combatientes de la milicia chií del Hezbolá libanés, aliada de Teherán, en Siria, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

El general Ghasem Suleimani, jefe de la fuerza Al Qods, encargada de las operaciones exteriores de los guardianes, viaja con frecuencia a Siria e Irak.

El presidente iraní, Hasan Rohani, declaró recientemente que la "prioridad" de Teherán es reforzar el régimen de Asad para combatir "el terrorismo", un discurso similar al de Rusia. Rohani aboga por una gran coalición internacional "antiterrorista" que abarcaría desde Estados Unidos a Rusia, pasando por Turquía, los países europeos, Irán e incluso Arabia Saudí, su rival regional.

En Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, instó recientemente a Irán a "usar su influencia para promover una solución política".

Teherán mantiene relaciones privilegiadas con Damasco desde la instauración de la república islámica en Irán en 1979. Siria, un país de mayoría suní dirigido por una minoría alauita (chií) fue uno de los pocos en apoyar a Teherán durante la guerra Irak-Irán en los años '80.

"Irán es un actor ineludible para una solución a la crisis siria, todo el mundo lo tiene claro", afirma François Nicoullaud, exembajador de Francia en Teherán entre 2001 y 2005.

Este papel central se ha reforzado con el acuerdo nuclear alcanzado el 14 de julio entre Irán, Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania. Colocó al país de nuevo en la arena diplomática y económica, como demuestra el desfile incesante de políticos y empresarios en la capital iraní.

- 'Ocupar el terreno' -

Prueba de la desconfianza que suscitaba hasta ese acuerdo, Irán no había sido invitado a las conferencias internacionales sobre Siria que se celebraron en Ginebra en 2012 y 2014.

Irán trabajó codo con codo con Rusia sobre Siria, afirma Nicoullaud. Su estrategia: "solucionar primero el tema de los terroristas, eliminar Daesh (acrónimo árabe del EI) antes para, en una segunda fase, plantear los temas institucionales", argumenta.

En el ámbito militar, "los rusos bombardean, pero habrá que ocupar el terreno y los iraníes desempeñarán un papel esencial", añade. Y es que pueden "movilizar a los iraquíes, a los afganos, enviar hombres. Los iraníes son los únicos que pueden enviar tropas terrestres. El ejército sirio está extenuado".

Pero, precisa el experto, "los unos y los otros saben que las cosas no pueden volver a ser como antes en Siria".

Irán no ha planteado todavía sus condiciones y sus posibles concesiones para eventuales negociaciones sobre el futuro de Siria y el lugar reservado a Asad.

Para Farhang Jahanpur, experto en Irán y profesor de la universidad de Oxford, uno de los riesgos es que el conflicto degenere en guerra religiosa.

"Si Irán quedara como la única potencia importante que apoya a los rusos en Siria, parecería un conflicto entre chiíes y suníe, con Rusia de parte de los chiíes y Occidente, de los suníes", explicó el lunes a Tehran Times.

Irán y su rival regional, Arabia Saudí, se enfrentan en varios frentes aparte de Siria, como Yemen y Bahréin. Los dos países se acusan mutuamente de desestabilizar Oriente Medio para imponerse a nivel político, militar y religioso.

AFP