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Unos manifestantes iraníes elevan sus puños durante una protesta por la ejecución un día antes del clérigo chiita Nimr al Nimr en Arabia Saudita, el 3 de enero en Teherán

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El incremento de las tensiones entre Irán y Arabia Saudita tras la ejecución del jefe religioso chiita Nimr Bager al Nimr podría alimentar las guerras subsidiarias que libran ambas potencias, chiita y sunita respectivamente, en países como Siria y Yemen, según los expertos.

Desde el anuncio el sábado de la ejecución del dignatario chiita y de 46 personas más condenadas por "terrorismo" en Arabia Saudita, las principales críticas han llegado de Teherán, donde unos manifestantes indignados incendiaron la embajada saudita.

La ejecución del jeque Al Nimr va a "contribuir a la polarización saudo-iraní", afirma Jane Kinninmont, del instituto Chatahm House de Londres, quien cree que "Irán trata de posicionarse como defensor de los intereses chiitas a nivel mundial".

En este sentido, "las autoridades sauditas verán en la respuesta iraní una validación aparente de su percepción de que Irán se inmiscuye en sus asuntos internos", agrega.

Desde el ascenso al trono del rey Salman, en enero de 2015, y con la creciente influencia de su hijo Mohamed, propulsado a vicepríncipe heredero y ministro de Defensa, todos los expertos concuerdan en que Riad está impulsando una política exterior y militar más osada.

En marzo, el reino se puso a la cabeza de una coalición arabo-sunita que combate en Yemen a los rebeldes chiitas, acusados de mantener vínculos con Teherán, pero el conflicto se ha enquistado y no parece que haya un final cercano.

Los sauditas "juegan con fuego, es evidente", considera François Heisbourg, consejero en la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS) de París, si bien desde el inicio del conflicto en Yemen, ambas potencias practican una "huida hacia adelante".

"Mientras Riad considere que la confrontación con Irán es inevitable, preferirá provocarla mientras los estadounidenses siguen allí e Irán se encuentre en una situación económica y militar poco boyante", explica.

- 'La situación ha cambiado' -

Para Mahjub al Zweiri, profesor de estudios de Oriente Medio en la Universidad de Catar, las cosas han cambiado radicalmente entre Teherán y Riad.

"Irán había apostado en el pasado en una política exterior e interior saudita dubitativa. Pero en el último año, la situación ha cambiado completamente y Riad ha adoptado una posición más provocadora frente a Teherán", explica.

El mes pasado, Riad organizó una reunión sin precedentes de las facciones políticas y de grupos armados de la oposición siria que luchan contra el régimen de Bashar al Asad, respaldado por Irán.

Unos días más tarde, el príncipe Mohamed ben Salman dio la sorpresa anunciando la formación de una "coalición antiterrorista" de 34 países de mayoría sunita, visiblemente para acallar las críticas según las cuales el mundo musulmán y Riad, como uno de sus líderes, no han hecho nada para combatir a los yihadistas.

Algunos consideran que "una política proactiva y determinada de Arabia Saudita le dará resultados con Irán y en la región", cree Al Zweiri.

La ejecución de Al Nimr llega tras los intentos en diciembre de resolver políticamente los conflictos sirio y yemení.

Pero según Al Zweiri, la tensión provocada por la ejecución del sábado "podría empujar a Teherán a coordinarse más con Moscú y complicar aún más la situación en Siria".

Los iraníes podrían también "prolongar el conflicto en Yemen con el objetivo de agotar a Arabia Saudita, que se enfrenta al hundimiento de los precios del petróleo".

Las ejecuciones se produjeron unas pocas horas antes del anuncio del fin del alto el fuego en Yemen, mientras la coalición bajo mando saudita acusaba a los rebeldes proiraníes de aprovechar la tregua para avanzar en sus posiciones.

El aumento de las tensiones en Oriente Medio recuerda a los occidentales que el mundo musulmán sigue sacudido por una guerra de influencias entre "sauditas e iraníes, árabes y persas, sunitas y chiitas", cuyas luchas de poder son más importantes para ambas potencias que combatir al grupo Estado Islámico (EI), resume Heisbourg.

Para los dos "principales actores de Oriente Medio, la lucha contra Dáesh (acrónimo en árabe del EI) es el menor de sus problemas".

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AFP