El gobierno irlandés fustigó el lunes las promesas del primer ministro británico, Boris Johnson, en campaña para las legislativas de diciembre, de "amnistiar" a los soldados británicos juzgados por presuntos crímenes en el marco del conflicto norirlandés.

Más de 3.000 personas murieron durante las tres décadas de violento conflicto entre católicos nacionalistas y protestantes unionistas en la provincia británica de Irlanda del Norte, que terminó en 1998 con el acuerdo de paz del Viernes Santo firmado bajo la égida de Londres y Dublín.

En el marco de la campaña electoral, Johnson prometió modificar la ley para proteger a los militares juzgados por actos anteriores al año 2000.

"Es muy preocupante", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores irlandés Simon Coveney en un comunicado.

"No existe plazo de prescripción, ni amnistía para quien haya cometido crímenes en Irlanda del Norte. La ley se debe aplicar a todos, sin excepción, para lograr la reconciliación", agregó.

Las tropas británicas fueron enviadas a la provincia en 1969, cuando los republicanos opuestos a la dominación británica se enfrentaban en las calles a los defensores de la unión.

La operación de mantenimiento del orden se transformó en la más larga operación en la historia del ejército británico, marcada por un cierto número de asesinatos.

Según las investigaciones de la Universidad de Irlanda del Norte, el ejército británico sería responsable de casi 300 asesinatos durante dichas operaciones, que terminaron oficialmente en 2007.

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