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Una mujer, entre los escombros de una casa de unos palestinos implicados en ataques en el barrio Jabal Mukaber de Jerusalén Este demolida por las fuerzas de seguridad israelíes el 6 de octubre de 2015

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La policía de Israel anunció este martes el levantamiento de las restricciones de acceso de los musulmanes a la Explanada de las Mezquitas, impuestas dos días antes, tras la muerte de dos israelíes a manos de un palestino.

Además, más temprano en la jornada, Israel demolió dos viviendas de palestinos autores de atentados, después de que el lunes el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenara endurecer la represión, en un contexto de violencia en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este.

"Por ahora, la decisión es volver a los procedimientos normales, sin restricciones de ingreso para los fieles", declaró el portavoz policial Luba Samri en un comunicado.

Esta decisión entrará en vigencia el miércoles para la oración de los musulmanes.

En la noche del sábado, un palestino, que acababa de matar a dos israelíes, fue ultimado por la policía.

Al día siguiente, Israel adoptó una medida excepcional, al prohibir durante dos días -domingo y lunes- el acceso a la Ciudad Vieja a la inmensa mayoría de los 300.000 palestinos de Jerusalén Oriental que no viven en este sector de la ciudad.

En la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo para los musulmanes, se prohibió el acceso a los varones de menos de 50 años, una disposición inaceptable para los fieles al islam.

Estados Unidos, aliado histórico de Israel, se congratuló por este paso "en la buena dirección" hacia "el restablecimiento del 'statu quo' en el Monte del Templo (nombre judío a la explanada de las Mezquitas)", dijo el portavoz del departamento de Estado, Mark Toner.

- Destrucción de viviendas -

Este martes, al menos dos viviendas pertenecientes a las familias de dos palestinos autores de ataques fueron destruidas en Jerusalén Este, ocupada y anexada por Israel, indicó el ejército israelí.

Un periodista de la AFP constató la destrucción de la casa de Gasan Abu Jamal, quien junto a su primo Udai mató a cinco personas en un atentado perpetrado en una sinagoga de Jerusalén Oeste en noviembre de 2014, antes de morir abatidos.

En el mismo barrio de Jabal Mukabber, el ejército anunció haber destruido la casa de la familia de Mohamed Jaabis, abatido en agosto de 2014 en Jerusalén cuando atacó un autobús con una excavadora.

Estas viviendas fueron destruidas después de que Netanyahu anunciara la aceleración de las demoliciones punitivas, y mano dura frente a la ola de violencia que golpea a Cisjordania y Jerusalén Este, y que ha despertado el espectro de una tercera intifada.

Por su parte, el presidente palestino Mahmud Abas dijo, tras estas demoliciones, que no desea una "escalada" de violencia con Israel, su posición más clara desde que las tensiones se dispararon en los últimos días.

"No queremos una escalada militar y de seguridad con Israel. Le decimos a nuestras fuerzas de seguridad, a nuestros movimientos políticos, que no queremos una escalada, pero deseamos protegernos", dijo Abas en una reunión de la dirección palestina.

"Queremos alcanzar una solución política por la vía pacífica y de ninguna otra manera", añadió, aludiendo de forma general al viejo conflicto israelo-palestino.

- 'Muerto por la patria' -

El martes, un centenar de jóvenes enmascarados atacaron a pedradas a soldados israelíes en Belén, Cisjordania, tras el funeral de Abdel Rahman Abdalá, un palestino de 13 años, muerto la víspera por disparos israelíes.

Las fuerzas israelíes replicaron con gases lacrimógenos y balas de goma, constató un periodista de la AFP.

"Mi hijo se fue al colegio y nunca regresó", contó Dalal, la madre de este adolescente, poco antes de su entierro, en el que participaron miles de personas. Para ella, su hijo "murió por la patria".

También estallaron enfrentamientos en Qalandia y cerca de Hebrón, en Cisjordania, y en el barrio de Chuafat, en Jerusalén Este.

Además, el ministerio de Salud palestino informó que 54 palestinos fueron hospitalizados el martes.

El asesinato la semana pasada de una pareja de colonos en una carretera en la que circulaban con sus hijos, marcó el comienzo de una ola de violencia.

El sábado pasado, dos israelíes murieron apuñalados por un palestino que fue abatido por la policía.

Por otro lado, dos palestinos de 13 y 18 años murieron en enfrentamientos con soldados israelíes en Belén y Tulkarem, en Cisjordania.

Otro joven palestino se encontraba entre la vida y la muerte en Jerusalén Este tras enfrentamientos con el ejército.

Netanyahu anunció toda una serie de medidas, entre ellas el despliegue de cientos de soldados adicionales en Cisjordania y de miles de policías en Jerusalén, así como la instalación de cámaras en las calles de Cisjordania para proteger a los colonos.

Netanyahu tiene que lidiar además con la cólera de los colonos y la presión dentro de su gobierno que exigen no sólo reprimir con mano dura estas violencias, sino también responder con la construcción de nuevos asentamientos.

AFP