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Un grupo de soldados israelíes a bordo de la corbeta INS Hanit, durante un ejercicio el 4 de abril de 2017 en el mar Mediterráneo

(afp_tickers)

Dos manchas blancas aparecen en el horizonte y adquieren los contornos de embarcaciones fueraborda al acercarse al INS Hanit. Alguien da la alarma a bordo de esta joya de la marina israelí. "Objetivo reconocido. Amenaza inminente", resuenan los altavoces en la sala de radio.

Al oír la sirena, unos jóvenes reclutas se precipitan hacia la popa, colocándose cascos y chalecos antibalas, mientras cargan las ametralladoras. "Listos para actuar", se oye por los altavoces.

La velocidad pasa rápidamente de tres a 27 nudos (unos 50 kilómetros por hora). El Hanit, 'La lanza' en hebreo, una corbeta con una tripulación de 45 hombres, evita sin dificultades a las dos lanchas motoras supuestamente cargadas de explosivos para un ataque suicida.

Este ataque simulado la semana pasada en las aguas del Mediterráneo era parte de las maniobras de entrenamiento de las fuerzas israelíes, estadounidenses y griegas ante una serie de amenazas planteadas por submarinos enemigos o por organizaciones hostiles, como el Hamás palestino o el Hezbolá libanés.

El Hanit ocupa un lugar especial en las conciencias israelíes. Durante la guerra de Líbano en 2006, un misil de Hezbolá, uno de los grandes enemigos de Israel, alcanzó a esta corbeta matando a cuatro soldados.

Aquel ataque, el primero contra un barco israelí desde hacía tiempo, sigue siendo para los israelíes un episodio oscuro en un conflicto que muchos de ellos consideran como un fracaso, ya que Hezbolá no fue derrotado.

Una investigación demostró que el Hanit no había activado su sistema antimisiles porque todos habían subestimado la capacidad letal de Hezbolá.

"El ataque contra el Hanit supuso tal conmoción para Israel, tal traumatismo, que nadie, estoy seguro de ello, quiere que esto se repita", afirma el comandante israelí de la maniobra, que pide guardar el anonimato.

El Hanit habría podido hundirse si el misil de Hezbolá lo hubiera alcanzado de lleno en lugar de dar a una grúa de la embarcación.

Los israelíes tienen que hacer el servicio militar a los 18 años, y muchos marinos actualmente a bordo del Hanit no habían cumplido diez años cuando ocurrieron aquellos hechos. Sus superiores les recuerdan a menudo lo ocurrido, cuenta un joven recluta. Los retratos de los cuatro fallecidos cuelgan en la pared de uno de los pasillos que lleva a las literas.

- Una nueva misión para la marina -

El Hanit está ahora equipado con sistemas de defensa Barak y otros misiles perfeccionados.

Una veintena de hombres tiene asignada distintas tareas en la sala de control. En caso de ataque de misiles, las decisiones deben tomarse en cuestión de segundos, explica uno de ellos. "El exceso de confianza es el mayor enemigo del soldado en tiempos de guerra", afirma el comandante.

Además de los disparos de misiles, los israelíes se preparaban sobre todo para afrontar ataques de barcos cargados de explosivos, en caso de un nuevo conflicto con Hezbolá o Hamás, explica el oficial.

La Marina siempre ha ocupado un papel secundario en el Ejército israelí, considerado como el más poderoso de Oriente Medio, y fueron las tropas terrestres y la aviación las que desempeñaron el papel principal durante las distintas guerras contra los árabes.

El hallazgo de importantes yacimientos gasísticos en 2006 frente a las costas de Israel cambió las tornas, y la Marina tiene ahora como misión proteger las plataformas de extracción, dice el comandante.

Por ello, Israel invirtió en una nueva generación de corbetas, las Saar 6, que deberían garantizar la seguridad de estas plataformas "contra cualquier tipo de amenaza asimétrica, cualquier tipo de misil y de cohete", agrega.

Shaul Chorev, excomandante adjunto de las operaciones navales israelíes, recalca que Hezbolá y Hamás siguen representando una amenaza para la Marina.

En enero, un misil lanzado por los rebeldes chiitas hutíes de Yemen causó dos muertos a bordo de una fragata saudita. Los hutíes, al igual que Hezbolá, reciben apoyo de Irán, uno de los mayores enemigos de Israel, recuerda Chorev.

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AFP