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Una persona lee en una playa privada de Fiumicino, cerca de Roma, el 18 de julio de 2012

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Uno de los signos de lo bien que va el verano en Italia es que los vigilantes amenazan a los veraneantes con multas si reservan espacios en la playa con las sombrillas desde la noche anterior, pero la coyuntura económica proyecta tormentas para el otoño.

Desde Sicilia a Venecia, los hoteles han colgado el cartel de "completo" y en las playas cuesta encontrar un espacio libre, sobre todo en la semana del año en la que hay mayor afluencia de turistas.

El primer ministro, Matteo Renzi, desearía que todos los sectores de la alicaída economía del país pudieran decir lo mismo.

La tercera economía de la zona euro, lastrada por la lánguida demanda interna y la pesada deuda que arrastra el sector bancario, cerró el segundo trimestre del año sin crecimiento.

Los datos económicos fueron sólo malas noticias para Renzi, que ha apostado todo su capital político en una reforma constitucional, para lo cual convocó un referéndum para noviembre. Antes, debe lograr la aprobación del presupuesto para 2017.

La semana pasada, Renzi admitió que fue un error hacer del referéndum un tema personal, prometiendo a los votantes que renunciaría si las reformas para limitar los poderes del Senado y garantizar la estabilidad política fracasan.

Ahora mismo, el plebiscito se perfila como una consulta sobre el futuro político de Renzi, que lleva dos años y medio en el poder. Las encuestas proyectan un resultado ajustado.

- Lo máximo 'posible' -

Los analistas estiman que Renzi necesita un presupuesto que le otorgue el apoyo del electorado, y este fin de semana sus ministros comenzaron a delinear sus estrategias.

El ministro de Desarrollo Económico, Carlo Calenda, indicó que Roma va a ignorar las líneas trazadas por Bruselas en materia de recorte del déficit, implementando un plan de crecimiento.

Los datos publicados el viernes mostraron que la economía italiana no logró crecer en los dos primeros trimestres de este año. Esta realidad implica que el gobierno deberá reducir sus previsiones al respecto. El ejecutivo había proyectado que la economía podría expandirse 1,2% en 2016 y 1,4% en 2017, una cadencia que reduciría el déficit.

"No puedo obviar el hecho de que el espacio de maniobra es poco", admitió Calenda, revelando que hay un diálogo con Bruselas sobre cómo estimular la inversión.

Calenda deslizó que en 2017 se toleraría un déficit mayor a lo previsto, inclusive por encima del límite de 3% del PIB que impone la zona euro.

La Comisión planteó un objetivo de déficit de 1,8% para 2017, que las autoridades europeas estiman que es necesario para revertir la tendencia del país, acechado por una inmensa deuda, que en junio tocó los 2,25 billones de euros (2,51 billones de dólares).

"Ya obtuvimos mucha flexibilidad. Ahora queremos pedir un poco más, lo máximo posible, pero siempre dentro de las reglas", dijo el ministro.

- 'Mejor diablo conocido' -

Renzi ya ha esbozado algunos elementos del paquete de reactivación económica que tiene en mente. Esto incluye un aumento de las pensiones para los jubilados con menores ingresos y un programa de lucha contra la pobreza con un fondo de 500 millones de euros.

El ministro de Infraestructura, Graziano Delrio, dijo este domingo que el gobierno está planeando comenzar en septiembre un plan de obras públicas. Entre los trabajos previstos está la construcción de un túnel ferroviario en el paso del Brennero, para la vía entre Italia y Austria, que uniría al puerto de Génova a otras líneas de alta velocidad, proyectando además una vía nacional.

Según el diario económico Il Sole 24 Ore, estas medidas tendrían un costo a corto plazo de 4.000 millones de euros.

Renzi también ha puesto sobre la mesa una rebaja impositiva para 2018, en un intento de congraciarse con votantes frustrados por años de caída de su poder adquisitivo.

Un funcionario europeo cercano a las negociaciones entre Bruselas y Roma dijo a la AFP que Renzi podría ganar la pulseada, ya que el temor sobre las consecuencias de su salida del poder pueden jugar a su favor.

"'¡Mejor diablo conocido!' Si Renzi se va, quién sabe quién lo va a remplazar", dijo un funcionario que pidió no ser identificado.

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AFP