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El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, da una rueda de prensa al término de una cumbre del G7, el pasado 27 de mayo en la ciudad siciliana de Taormina, al sur de Italia

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El Gobierno de Italia está preparando el rescate de dos bancos al borde de la quiebra, Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca, a través de una inyección de unos 10.000 millones de euros y la compra de parte de sus actividades por parte del grupo bancario Intesa Sanpaolo.

En un comunicado publicado el viernes por la noche, el Ministerio de Finanzas anunció que el Gobierno se reunirá durante el fin de semana para "asegurarse que las operaciones bancarias siguen operativas", y para proteger a los depositantes y los accionistas.

Las autoridades de Bruselas anunciaron el viernes que la liquidación de los dos bancos de Venecia será llevada a cabo por las autoridades italianas, y no a través del mecanismo europeo que se aplicó en el caso del español Banco Popular.

El rescate consistirá por una parte en la venta a Intesa Sanpaolo de las actividades "sanas" de los dos bancos, "para permitir que el lunes puedan abrir normalmente las oficinas", según el Corriere della Sera, principal diario italiano.

Por otra parte, el gobierno creará un "banco malo" con los créditos dudosos (con riesgo de que no se devuelvan) de ambas entidades.

El coste de la operación para el Estado será de entre 8.000 y 10.000 millones de euros, según el Corriere, mientras La Republicca lo evalúa entre 10.000 y 12.000 millones de la divisa única europea.

Según este último diario, el Estado no sólo se hará cargo de los créditos dudosos sino también de la salida de entre 3.500 y 4.000 empleados, ya sea mediante despidos o prejubliaciones, de los dos bancos venecianos pero también de Intesa San Paolo.

- Banca italiana en dificultades -

El miércoles, el grupo bancario dijo estar dispuesto a comprar algunos de los activos de los bancos en dificultades pero con condiciones.

En concreto, el consejo de administración aprobó por unanimidad "adquirir algunos activos y pasivos" de Banca popolare di Vicenza y Veneto Banca por una "suma simbólica", indicó un comunicado, que según los medios sería de un euro.

Intesa San Paolo exige sin embargo que la compra no afecte a su porcentaje de capital de máxima calidad –el llamado CET1, que sirve para medir la solidez de un banco en caso de crisis-, ni tampoco a su política de pago de dividendos.

También descartó una futura ampliación de capital, así como hacerse cargo de los créditos dudosos o de obligaciones subordinadas, que suelen ser de alto riesgo.

El presidente del patronato italiano Cofindustria, Vincenzo Boccia, calificó este sábado de "oferta razonable" la propuesta de Intesa Sanpaolo, y dijo que evitará "la ansiedad en el sistema económico".

Las dificultades de los bancos italianos siguen en el punto de mira de los inversores y de las autoridades, a pesar del éxito del proceso de restructuración en curso de UniCredit.

Por su parte, el Monte dei Paschi di Siena (BMPS) tiene que ser nacionalizado en las próximas semanas, aunque todavía falta lograr un acuerdo con Bruselas sobre las supresiones de puestos de trabajo.

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AFP