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El primer ministro italiano Matteo Renzi durante una conferencia de prensa el 24 de agosto de 2016 en Roma

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El primer ministro italiano, Matteo Renzi, anunció este martes una revisión a la baja de sus previsiones de crecimiento y un ajuste al alza del déficit proyectado para 2016 y 2017.

"Estimamos con prudencia (un crecimiento de) 0,8% del PIB en 2016", frente a una estimación previa de 1,2%, y "un recorte a 1% frente a una proyección anterior de 1,4% para 2017", dijo en una conferencia de prensa, Renzi, que también anunció un ajuste de la previsión del déficit de 1,8% a 2% para el próximo año.

En su declaración, Renzi destacó que pese a las nuevas previsiones, "la curva de crecimiento se mantiene".

Después de dos años de recesión, Italia volvió a crecer en 2014, pero a un ritmo demasiado lento. Ese año la economía se expandió un 0,1% y el año pasado creció 0,7%.

En lugar de un 2,3% del PIB en 2016, el déficit será del 2,4%, y en lugar del 1,8% en 2017, que Roma había prometido respetar, "retenemos, a la vista de las circunstancias, que se estimará en un 2%", indicó Renzi.

"Pensamos que podrá haber cuatro décimas porcentuales suplementarias y en esta cuestión pediremos la aprobación del Parlamento y comprobaremos las opciones de aquí a la ley de finanzas", precisó el presidente del Consejo.

Renzi busca una derogación del pacto de estabilidad, invocando "circunstancias excepcionales", entre ellas el mortal terremoto que azotó al país en agosto y la llegada de migrantes a sus costas.

El déficit público italiano en 2015 se situó en un 2,6% del PIB, frente al 3% de 2014.

La UE le concedió "flexibilidad presupuestaria" en 2015-2016 en el apartado de reformas e inversiones, un capítulo considerado "agotado" y que por lo tanto no se puede volver a utilizar.

"No hay flexibilidad" en esta revisión del DEF (Documento económico y financiero), "es un 0,4 máximo de circunstancias excepcionales que es diferente de la flexibilidad, unos elementos que nadie puede contestar: el sismo y la inmigración", insistió Renzi.

"Hemos montado los hotspots (centros de acogida), cerrado las fronteras, Europa tiene una deuda seria con Italia", estimó.

La economía italiana, lastrada por problemas estructurales, el impacto del Brexit y la desaceleración del crecimiento mundial, alberga inquietudes en relación con sus bancos y con la inestabilidad política generada por el referéndum previsto el 4 de diciembre sobre una reforma constitucional.

La UE reclama a Italia une reducción de su déficit como único modo de contener la colosal deuda pública italiana (2,248 billones de euros en junio). La deuda ascenderá a un 132,8% del PIB en 2016 y sólo bajará a un 132,2% en 2017, según las nuevas previsiones.

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AFP