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Unos habitantes en Wajima, en la prefectura japonesa de Ishikawa, buscan refugio durante un simulacro de evacuación por lanzamiento de misiles de Corea de Norte

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El lanzamiento el martes por parte de Corea del Norte de un misil que sobrevoló Japón pone en relieve la vulnerabilidad del archipiélago nipón, cuyos medios de reacción parecen limitados.

¿Por qué atacar Japón?

Según los expertos, Corea del Norte no se dirige concretamente contra Japón. El riesgo de que un misil sea disparado contra el territorio japonés es considerado bajo, a menos que no haya un problema técnico.

Sin embargo, la presencia de bases militares estadounidenses en suelo japonés hace temer que Pyongyang intente atacar Estados Unidos a través de estas instalaciones.

Además, teniendo en cuenta la posición geográfica del archipiélago, difícilmente Corea del Norte podría lanzar misiles hacia el océano Pacífico y Estados Unidos sin sobrevolar Japón.

Las autoridades norcoreanas también son conscientes de que los medios militares japoneses son limitados y que Tokio no actuará solo.

"Son totalmente conscientes de que Japón no sabrá contraatacar militarmente incluso si un misil sobrevuela el país", juzga Akira Kato, profesor de política internacional en la Universidad J. F. Oberlin.

Por otra parte, existen también las rivalidades históricas entre Corea del Norte y Japón.

Pyongyang explicó que escogió la fecha del 29 de agosto para marcar el 107º aniversario del tratado de anexión de Corea por Tokio, firmado en 1910.

Este periodo de colonización finalizó el 15 de agosto de 1945 con la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.

Al tomar esta decisión, Kim Jong-un "expresó el rencor que el pueblo coreano siente desde hace tiempo" contra "los crueles habitantes del archipiélago japonés, insensibles al sangriento 29 de agosto", según la agencia norcoreana KCNA.

¿Qué puede hacer Japón frente a esta amenaza?

Además de las sanciones unilaterales contra Pyongyang, Japón exige que el Consejo de Seguridad de la ONU aumente su presión contra el régimen norcoreano.

En el plano militar, este último lanzamiento de misil le sirve al primer ministro japonés, Shinzo Abe, como pretexto para reforzar el sistema de defensa antimisiles.

Japón se plantea añadir un dispositivo Aegis terrestre, en complemento de los navíos de este tipo. "El último disparo también lanzará el debate sobre tener su propio sistema de detección por satélite", declaró a la AFP Hideshi Takesada, experto en Corea del Norte y profesor de la Universidad Takushoku.

¿Por qué Japón no destruyó el misil en vuelo?

El ministro de Defensa japonés explicó que la decisión de no interceptar el misil norcoreano con su sistema de defensa antimisiles se basó en datos de radares y otras informaciones que confirmaron que el proyectil no iba a causar daños en Japón.

"Lanzamos una orden para destruir [misiles] cuando se considera probable que un artefacto disparado cae en nuestro territorio o en nuestras aguas territoriales", argumentó el martes el ministro de Defensa, Itsunori Onodera.

Los analistas ponen sin embargo en duda que Japón pueda reaccionar rápidamente.

Aunque el ministerio no quiere divulgar la capacidad exacta de su sistema de defensa antimisiles, algunos expertos estiman que las baterías SM-3 en los navíos Aegis tiene un alcance de unos 500 kilómetros de altitud. Y el misil norcoreano del martes sobrevoló el archipiélago a 550 km.

Además, la decisión de destruir durante el vuelo un misil es políticamente difícil de tomar en Japón, "que desea evitar una conflagración en la península", explica Robert Dujarric, de la Universidad Temple en Tokio. Según él, "Japón no está solo menos armado sino que es reacio a cualquier riesgo".

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AFP