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El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, escucha las preguntas de los periodistas el 31 de enero de 2017 en Tokio

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El Banco de Japón (BoJ) decidió mantener sin cambios este martes su política monetaria intervencionista para respaldar a la estancada tercera economía mundial, aunque elevó ligeramente su previsión de crecimiento a pesar de la "incertidumbre Trump".

En su informe semestral publicado al término de dos días de reuniones, el banco central nipón anticipó un PIB al alza del 1,5% para el ejercicio de abril de 2017 a marzo de 2018, en vez del 1,3%.

El BoJ justifica el cambio por "una mejoría de la coyuntura externa y una depreciación del yen" favorable a las empresas exportadoras.

Concretamente, ello se traduce por "una recuperación de las exportaciones y un mejor ánimo en el ámbito empresarial", que parece menos reticente a invertir.

Poco tiempo antes, el Gobierno anunció una mejoría de la producción industrial en diciembre (+0,5% en un mes).

El banco central anticipa además un impacto positivo sobre la demanda de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Acerca de la inflación, el BoJ mantuvo sin cambios sus proyecciones (+1,5% en 2017-2018), admitiendo su incapacidad para vencer la deflación: los precios al consumo registraron en 2016 su primer retroceso anual en cuatro años.

En noviembre, por enésima vez, el plazo para alcanzar la meta del 2% fue aplazado a marzo de 2019, es decir, cuatro años más tarde con relación al calendario inicial.

El comunicado del BoJ, redactado en términos escogidos con precisión, omite mencionar la situación en Estados Unidos, donde el nuevo presidente, Donald Trump, multiplica las declaraciones proteccionistas y criticó a Japón, acusándolo de prácticas desleales.

Interrogado el martes en el Parlamento, el ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, calificó a Trump de "factor importante de incertidumbre".

El primer ministro, Shinzo Abe, se reunirá el 10 de febrero con el presidente norteamericano para defender la posición japonesa.

En materia monetaria, el banco central decidió ganar tiempo manteniendo intacta su ofensiva destinada a estimular el crédito -y por lo tanto la economía- conforme a los pronósticos de 42 economistas consultados por la agencia Bloomberg.

Sus miembros mantuvieron por un lado las tasas negativas en -0,1%, penalizando a los bancos que inmovilizan dinero en las arcas del BoJ. Por otro, prolongaron el programa de compra masiva de activos -unos 711.000 millones de dólares- para que las tasas de las obligaciones soberanas a 10 años se sitúen alrededor de cero.

AFP