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El presidente estadounidense, Barack Obama (izq), y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, durante una reunión bilateral enmarcada en las reuniones del G7, el 25 de mayo de 2016 en Shima, Japón

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El imborrable drama de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, no ha impedido que Japón y Estados Unidos sellen una de las alianzas más sólidas del mundo.

A pesar de la matanza sin precedentes, posterior a cuatro años de guerra atroz, los enemigos más feroces se han convertido, por así decirlo, en mejores amigos. Barack Obama será el viernes el primer presidente estadounidense en el cargo que viaja a Hiroshima, una zona que sus once predecesores desde el final de la guerra jamás pisaron.

Las mismas polémicas y difíciles cuestiones resurgirán sobre la pertinencia o no de estos bombardeos. Presentados por Estados Unidos como el medio para poner fin a la guerra, percibidos por los otros como "la masacre sobrante" pues Japón ya estaba, según ellos, sin aliento.

Aunque el sufrimiento todavía es visible en Hiroshima, el rencor no se transpira: "No siento odio hacia los estadounidenses en su conjunto", confiesa el superviviente Toshiki Fujimori quien responsabiliza al presidente Harry Truman de la utilización de "la bomba cruel", como la describió el emperador Hirohito en su discurso de rendición sin condiciones del 15 de agosto de 1945.

Siete años de ocupación, aceptada y en general bien llevada, bajo la férula del general Douglas MacArthur, tuvieron como punto culminante la promulgación de una Constitución redactada por los estadounidenses que imponía a Japón la renuncia a la guerra como medio para resolver el conflicto internacional.

"Fue una forma de ocupación sin precedentes en otro lugar del mundo", según el periodista Fumio Matsuo, quien vivió las lluvias de bombas estadounidenses durante su infancia y publicó en 2009 un libro premonitorio titulado 'El día en que el presidente Obama regalará flores a Hiroshima'.

Todo esto, por supuesto, no borra el recuerdo del conflicto ni la responsabilidad de Estados Unidos en el bombardeo atómico, pero el interés de aliarse se impone sobre el resentimiento.

- 'Convergencia de intereses' -

Para Terumi Tanaka, un superviviente de Nagasaki, Obama "no tiene que presentar disculpas si realmente está conmovido, tiene remordimientos y comprende lo que hay que hacer para eliminar las armas nucleares" del planeta.

"La importancia de la visita del presidente Obama reside en que EEUU, único país del mundo que utilizó armas nucleares, y Japón, único en haberlas sufrido, expresarán de esta forma su fuerte determinación para hacer realidad un mundo exento de armas atómicas", subrayó un funcionario japonés del ministerio de asuntos exteriores.

"Para ser honesto, hay un cálculo hecho en Japón según el cual esta (la alianza con EEUU) es la mejor opción en términos de seguridad exterior para los japoneses", estima Brad Glosserman, un experto en las relaciones estadounidense-japonesas del grupo de reflexión del Pacific Forum CSIS en Honolulu.

El contexto geopolítico en Asia, con la creciente potencia de China y las amenazas repetidas de Corea del Norte, está encaminado a consolidar la relación nipona-estadounidense. Sin embargo, las tensiones no están totalmente ausentes. La crisis más fuerte fue en 1960 con las manifestaciones masivas contra una negociación de revisión del tratado bilateral de cooperación mutua y de seguridad. La protesta fue de tal magnitud que impidió la llegada prevista del presidente Dwight Eisenhower.

Las disputas comerciales en los años 1970 y 1980, con un Japón que superaba a EEUU (en la electrónica, la robótica industrial, el automóvil), generaron una retórica de odio hacia el archipiélago insolente que había ganado por medios económicos lo que no pudo conseguir por las armas.

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AFP