El presidente del Parlamento de Venezuela -de mayoría opositora-, Juan Guaidó, fue detenido el domingo durante casi una hora por el servicio de inteligencia, episodio condenado por varios países y del que el gobierno se desmarcó, asegurando que los agentes actuaron unilateralmente.

Guaidó fue interceptado por encapuchados del Servicio de Inteligencia Nacional (SEBIN), quienes portaban armas largas, y detenido cuando viajaba por la autopista entre Caracas y el puerto La Guaira, rumbo a Caraballeda, 40 km al norte, donde iba a presidir un cabildo abierto.

En un comunicado, el gobierno afirmó que destituyó a cuatro agentes y que comenzaron "las investigaciones" contra el primer comisario del SEBIN, Ildemaro José Mucura, por "nexos conspirativos con la extrema derecha de Venezuela.

"Que nadie se enganche con el odio y la mentira. Vamos a engancharnos con la prosperidad de Venezuela", dijo en Twitter el presidente Nicolás Maduro, aludiendo al hecho.

Según el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, un grupo de funcionarios del SEBIN actuó "de manera unilateral" y "realizaron un procedimiento irregular", que -dijo- sirvió para un "show mediático".

Apenas fue liberado, Guaidó, ingeniero de 35 años, dirigió un discurso ante cientos de seguidores en Caraballeda: "¡Hermanos aquí estoy!", dijo desde una tarima.

"Un mensaje a Miraflores (Palacio Presidencial): el juego cambió, el pueblo está en la calle, aquí están los símbolos de la presión, de la resistencia, de la fuerza. Si querían enviar un mensaje para que nos escondiéramos, aquí está la respuesta del pueblo. ¡Aquí estamos!", sentenció.

Al referirse a la versión del gobierno, Guaidó aseguró que, si es cierta, "Maduro ya no controla las Fuerzas Armadas".

"¿Quién comanda hoy el régimen?, si ya reconocen que no controlan los organismos de seguridad del Estado, tienen un problema muy grave en Miraflores", aseveró.

- "¡No tenemos miedo!" -

El hecho ocurrió luego de que el viernes, en otro cabildo abierto en Caracas, se dijo dispuesto a asumir la Presidencia, luego de que Maduro asumió el jueves un segundo mandato de seis años, desconocido por la Unión Europea (UE), Estados Unidos y el Grupo de Lima (13 países latinoamericanos y Canadá).

Tras esas declaración, la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela, amenazó con encarcelarlo, mientras Maduro las atribuyó a un "juego de muchachitos" que tomaron el control del Congreso para desestabilizarlo.

Este domingo, el diputado reiteró el llamado que también hizo el viernes a una movilización el 23 de enero. "Será un grito que retumbará en toda Venezuela y a esto le tiene miedo (...) la cúpula de ladrones" que, sostuvo, gobierna.

"No van a poder frenar el ímpetu y la fuerza de nuestra gente, el reclamo de cambio, porque estamos pasando hambre", dijo al referirse a la grave crisis que vive el país petrolero bajo el gobierno de Maduro, con escasez de bienes básicos y una inflación que alcanzará 10.000.000% en 2019, según el FMI.

"No tenemos miedo", respondían los seguidores de Guaidó, militante del partido Voluntad Popular (VP), fundado por el líder opositor Leopoldo López, bajo arresto domiciliario.

El presidente legislativo reiteró el pedido que hizo el viernes a la Fuerza Armada, sostén del gobierno, para que desconozca a Maduro, al tiempo que reafirmó su propuesta de una "amnistía".

- Condena internacional -

Estados Unidos y otros países condenaron la detención. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, responsabilizó al jefe del SEBIN, Manuel Cristopher Figuera.

"Hacemos un llamado a las fuerzas de seguridad para defender la constitución y los derechos del pueblo venezolano. Estados Unidos y el mundo están mirando", escribió en Twitter.

Con la excepción de México, el Grupo de Lima expresó en un comunicado su "más contundente rechazo a cualquier acción que afecte la integridad física" de los diputados y "el pleno ejercicio" de las competencias del Parlamento.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, también manifestó en Twitter su "condena y rechazo absolutos" a lo que llamó "secuestro". "La comunidad internacional debe detener los crímenes de Maduro y sus esbirros", subrayó.

El gobierno argentino afirmó que "este episodio (...) ratifica la imperiosa necesidad de restablecer en Venezuela el orden democrático"; mientras Chile fustigó lo que tildó de "amedrentamiento".

Varios países latinoamericanos, entre ellos Brasil, celebraron el viernes que el Parlamento declarara a Maduro "usurpador" y que Guaidó se dijera listo para asumir el poder mientras se convoca a elecciones.

En ese anuncio, Guaidó admitió no obstante que eso solo será realidad si los venezolanos lo respaldan en las calles y los militares le retiran el apoyo a Maduro.

Pero las decisiones del Congreso son anuladas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, que lo declaró en desacato y fue el órgano que juramentó a Maduro.

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