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El entonces ministro de Hacienda de Brasil, en un desayuno en el Ministerio de Economía, en Brasilia, el 18 de diciembre de 2015

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Joaquim Levy, un economista austero y disciplinado apodado "manos de tijera", dejó el viernes su cargo de ministro de Hacienda al cabo de casi un año sin poder cumplir su principal objetivo: reequilibrar las deterioradas cuentas públicas de Brasil.

Este exfuncionario del Fondo Monetario Internacional de 54 años, formado en Estados Unidos y amigo de los mercados, había llegado al Gobierno de Dilma Rousseff en enero de 2015, anunciando tiempos de austeridad para la mayor economía de América Latina, que se estaba desmoronando.

Su misión era casi imposible: ajustar el cinturón de las finanzas de la séptima economía mundial sin tocar los programas que han beneficiado a los más pobres en los últimos 13 años de Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), como prometió la mandataria.

Esta política le granjeó enemigos tanto en la izquierda como en la derecha. Y, finalmente, la ecuación no cerró por un sinfín de razones, como las idas y venidas del Gobierno en torno al ahorro fiscal y una profunda crisis política, que amenaza con el impeachment a Rousseff y que complicó el ajuste fiscal, convirtiéndolo en rehén del Congreso.

Desautorizado varias veces por otros jerarcas próximos a Rousseff, Levy no tuvo tiempo ni capital político para conseguir que el país ahorrase lo que él quería, al menos un 0,7% del PIB en 2016. Varias veces amenazó con dejar el Gobierno si esta meta no se cumplía y finalmente lo hizo.

- Oídos sordos -

"Joaquim Levy es el ministro de Hacienda que la presidenta Rousseff designó pero nunca quiso escuchar", sentenció la economista Miriam Leitao en su columna en el diario O Globo.

Durante su mandato, Levy intentó hacer varias reformas, pero los indicadores empeoraron: el PIB entró en recesión en el segundo trimestre, la inflación superó el 10%, el desempleo creció y la meta fiscal de 2015 fue reducida cinco veces este año, pasando de un superávit fiscal primario del 1,2% a un déficit primario que podría llegar al 2%.

La agencia de calificación internacional Standard and Poor's quitó a Brasil el grado de inversión en septiembre, cuando el Gobierno presentó al Congreso un presupuesto para 2016 en rojo por primera vez en la historia pese a la oposición de Levy (Rousseff luego dio marcha atrás), y Fitch Ratings siguió sus pasos en diciembre.

Levy "sacrificó su vida personal por el país, aceptando ganar menos y mudarse lejos de su familia, pero consiguió hacer muy poco. Es una pena. Fue muy desprestigiado, todo lo que intentó hacer nunca tuvo el apoyo de la presidente, que privilegió a otros ministros que querían hacer más gastos. Y le tocó en 2015 una crisis política sin precedentes que paralizó al país", dijo a la AFP André Leite, analista de TAG Investimentos.

Los mercados, inquietos con el continuo deterioro de las cuentas fiscales, lamentan su partida. "Si con él ha sido difícil, sin él puede ser imposible", resumió André Perfeito, economista jefe de la consultora Gradual Investimentos en Sao Paulo.

Casado y con dos hijas adolescentes, el exministro es descrito por sus conocidos como un hombre terco y arrogante, adicto al trabajo pero fiestero y a veces franco rayando en lo maleducado. Le apasiona navegar y ama las plantas. Hace años que trabaja en una suerte de inventario de los más de 11.000 árboles del parque de Flamengo en Río, en el barrio donde creció y por donde suele salir a caminar.

Antes de asumir como ministro de Hacienda, Levy fue director de la rama de gestión de fondos de inversión de Bradesco, el segundo mayor banco privado de Brasil.

Pero hasta 2010 su trayectoria se desarrolló en el sector público y de organizaciones financieras internacionales como el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Central Europeo (BCE).

En el Gobierno, destaca su paso como secretario del Tesoro en el primer Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), época en que el presidente del izquierdista Partido de los Trabajadores formó un equipo ortodoxo para comandar la política económica que diera tranquilidad a los mercados.

Nacido en 1961 en Río de Janeiro y formado en ingeniería naval, Levy se doctoró en Economía por la Universidad de Chicago en 1992.

AFP