Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El senador de Estados Unidos John McCain habla en una rueda de prensa en Washington el 13 de enero de 2015

(afp_tickers)

La avalancha de mensajes de simpatía dirigidos a John McCain, afectado por un cáncer cerebral, ilustra el respeto que se ganó este senador a lo largo de su vasta carrera, sobre todo por su concepción de la política "a la antigua", menos partidizada que la practicada por la nueva generación.

Los expresidentes Bush, Clinton y Obama, así como centenares de legisladores demócratas y republicanos, expresaron su respaldo a su colega desde el miércoles, día en que se hizo público el diagnóstico.

Los mensajes rinden por lo general homenaje al "combatiente", al "héroe" de guerra de 80 años y transmiten testimonios de luchas comunes o de viajes parlamentarios realizados junto a McCain.

Convicciones no le faltan al enfermo senador, pero a menudo no coinciden con las de la mayoría de su propio Partido Republicano.

Décadas atrás, la cámara alta del Congreso estadounidense funcionaba sobre la base de alianzas transversales, por encima de las pertenencias partidarias, en función de los temas o de los lazos regionales. Los más viejos sienten nostalgia por esa época.

"No conozco a nadie que no haya tenido escaramuzas con el senador McCain", dijo a la AFP John Cornyn, senador republicano por Texas. "Pero es como una tormenta de primavera. Cuando el sol vuelve, somos nuevamente amigos y podemos trabajar juntos".

En política exterior, McCain es el halcón por excelencia. Algunos de sus pares republicanos le critican que nunca dijo no a ninguna guerra. En Siria, por ejemplo, fue él quien presionó a Obama para que interviniera.

Cuando fue candidato a la Casa Blanca, en 2008, precisamente contra Obama, dijo con tono desafiante que Estados Unidos bien podría permanecer en Irak por un siglo.

Fue de los adversarios más duros de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. En política interna, vota por lo general junto a sus correligionarios, pero se alineó con los demócratas cuando se trató de defender la regularización de los inmigrantes indocumentados.

Fue por impulso de McCain que el Congreso estadounidense legisló contra la tortura.

- Trump bajo vigilancia -

McCain no esconde su desprecio por sus colegas del Tea Party, que desembarcaron en 2010 con la intención de poner fin a prácticas habituales en el Congreso como las negociaciones en torno a una copa en los cómodos salones de la cámara alta. McCain los calificó de "locos", antes de pedir disculpas.

"Uno de los elementos clave necesarios para que mis colegas me tuvieran confianza fue respetar la palabra", dijo a la AFP en 2013. "En la tradición de Ronald Reagan y de Tip O'Neil (expresidente demócrata de la Cámara de Representantes), estoy dispuesto a asumir compromisos sin renunciar a mis principios", dijo.

Él se divierte de que un día lo traten de iconoclasta y otro de cuadrado. "Soy siempre el mismo hombre, que pelea con pasión", comentó.

Pero estas convicciones lo llevaron a estrellarse contra lo que muchos analizan como la culminación del proceso de degradación de la vida política en Estados Unidos: el ascenso de Donald Trump.

Hijo y nieto de almirantes, expiloto de combate, McCain permaneció cinco años y medio como prisionero de las fuerzas comunistas durante la guerra de Vietnam. Esta experiencia lo marcó y cuando en agosto de 2016, en plena campaña electoral, Trump criticó a los padres de un soldado estadounidense muerto en combate porque éste era musulmán, McCain no se lo perdonó.

"Es tiempo de que Donald Trump dé el ejemplo a nuestro país y al Partido Republicano" y renuncie, declaró entonces, concitando la ira de los seguidores del magnate.

En las legislativas de noviembre, de todas maneras, fue elegido para un nuevo mandato de seis años como senador. Su primer cargo electivo (como diputado) lo consiguió en 1982.

Desde entonces, McCain, que preside la Comisión de Defensa, es uno de los más visibles detractores de la política exterior de Trump. Sobre todo en relación a Rusia.

El senador está escandalizado por la campaña de piratería informática ordenada, según Washington, por el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien califica de asesino, y pretende que Estados Unidos aplique nuevas y más fuertes sanciones a Moscú.

Este jueves emitió su primer tuit desde que recibiera el diagnóstico del tumor cerebral.

"Gracias por los mensajes de apoyo. Lamentablemente para mis sparring-partners del Congreso, pronto estaré de regreso", escribió, recurriendo a la jerga del boxeo para referirse a esos compañeros de entrenamiento que aceptan recibir golpes.

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

AFP