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Un soldado de las Fuerzas Armadas especiales estadounidenses, cubriéndose ante el despegue de un helicóptero Blackhawk, el 24 de febrero de 2010

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Kabul aplaudió la decisión de Washington de aplazar su retirada de Afganistán para apoyar su lucha contra los talibanes que prometen a los estadounidenses una guerra de desgaste despiadada, costosa y sin salida.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el jueves que al menos 5.500 soldados estadounidenses permanecerán en Afganistán en 2017, una muestra de la incapacidad de las fuerzas afganas para defender solas su país pese a más de una década de apoyo militar y financiero masivo de sus socios occidentales.

"No permitiré que Afganistán sea usado como refugio de terroristas para que ataquen nuevamente a nuestro país", declaró Obama, que fue elegido en 2008 bajo la promesa de terminar con las guerras en Afganistán e Irak.

Satisfecho del anuncio estadounidense, el Gobierno afgano dijo en un comunicado que "responderá con todas sus fuerzas al miedo y al terror" pero que dejará "entreabierta la puerta de la paz" a sus enemigos dispuestos a entregar sus armas.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, considerado cercano a los occidentales, también elogió la decisión de Estados Unidos. Afganistán "sigue, hoy más que nunca, determinado" a trabajar por su estabilidad y desarrollo, y a "reforzar sus relaciones en materia de lucha antiterrorista", escribió Ghani en Twitter.

Antes del anuncio de Obama, un portavoz de los talibanes, Zabiulá Mujahid, dijo en declaraciones a AFP que la rebelión seguirá con sus ataques "hasta que se expulse al último invasor (soldado extranjero, ndlr)".

Varias ofensivas recientes de los talibanes, comenzando con la toma durante unos días de la ciudad de Kunduz (norte), su victoria militar más importante desde 2001, han mostrado que las fuerzas afganas no son aún capaces de proteger solas su territorio, a pesar de los 60.000 millones de dólares que Washington ha gastado en los últimos 14 años para equiparlas y formarlas.

- Los talibanes apuestan por el desgaste -

Con el respaldo de las tropas estadounidenses y de la OTAN, las fuerzas afganas han conseguido recuperar Kunduz.

El martes, dos semanas después de que conquistaran esta ciudad, los talibanes anunciaron que habían dado instrucciones a sus combatientes de retirarse y replegarse en zonas aledañas para "reforzar su línea defensiva y preservar su fuerza para operaciones futuras", lo que sugiere nuevas ofensivas en un futuro próximo.

Además de Kunduz, los talibanes han llevado a cabo en las últimas semanas varios ataques contra las fuerzas afganas en varias provincias vecinas, aumentando los temores por la estabilidad de todo el norte, que inicialmente no era uno de sus bastiones principales.

Al mismo tiempo, los talibanes y sus aliados están amenazando en el sur del país, en particular alrededor de Kandahar, el lugar de nacimiento del movimiento talibán. Esta semana, la coalición militar de la OTAN, liderada por Estados Unidos, anunció que las fuerzas estadounidenses y afganas llevaron a cabo en esa zona operaciones contra Al Qaida.

Expulsados del poder a fines de 2001 por Estados Unidos, a los que se negaron a entregar a Osama bin Laden, los talibanes, que salieron reforzados de su espectacular asalto de Kunduz, prometen a los estadounidenses una guerra de desgaste al final de la cual no tendrán más remedio que retirarse.

"Cuando los invasores vean que los ataques en su contra continúan creciendo y que no tienen más dinero para esta guerra absurda, se verán obligados a abandonar su política de opresión", dijo el jueves su portavoz Zabiulá Mujahid.

El ejército estadounidense anunció que 9.800 soldados permanecerán en Afganistán "durante gran parte de 2016". Ese contingente bajará a unos 5.500 para fines del año próximo o inicios de 2017.

Antes del anuncio del jueves, Estados Unidos tenía previsto dejar en Afganistán un máximo de mil efectivos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó este viernes su inquietud frente a una posible propagación de la violencia en Afganistán hacia Asia central. "La situación (en Afganistán) está cerca del punto crítico", advirtió. "Terroristas de diferentes facciones están ganando influencia y no esconden sus planes de extenderse. Uno de sus objetivos es entrar a Asia central", agregó, lanzando un llamado a "estar listos y actuar juntos frente a este escenario".

AFP